Benedicto XVI anticipó su renuncia, que se hará efectiva el 28 de febrero. Dijo que no posee la fortaleza física y mental para afrontar las exigencias de su cargo.

Funcionarios de la Iglesia intentaron mantener una atmósfera de calma y confianza en el liderazgo de la institución de 2.000 años, pero la decisión podría dar paso a uno de los periodos de mayor incertidumbre e inestabilidad en siglos al interior de una institución asediada por escándalos y por la disminución de fieles.

Durante los casi ocho años del papado de Benedicto XVI, la Iglesia se ha visto remecida por escándalos de abuso sexual y crisis generadas por la ira de la comunidad musulmana, luego de que el pontífice sugiriera que el Islamismo era una religión propagada con actos de violencia.

La comunidad judía se irritó por la reincorporación de un obispo que negaba la existencia del Holocausto y también se produjo un escándalo por la filtración de documentos papales clasificados por la que se responsabilizó al mayordomo personal de Benedicto XVI.

En un anuncio leído a los cardenales en latín, el Papa alemán de 85 años dijo: “muy consciente de la gravedad de este acto, con plena libertad declaro que renuncio al ministerio de Obispo de Roma, Sucesor de San Pedro”.

“A partir del 28 de febrero de 2013, a las 20:00 horas (1900 GMT), la Sede de Roma, la Sede de San Pedro, estará vacante y se convocará un cónclave que elegirá al nuevo Pontífice Supremo”, añadió.

El Papa, conocido por su doctrina conservadora, no pretendía influenciar en la decisión de los cardenales que integrarán el cónclave secreto para elegir a un sucesor, dijo el portavoz del Vaticano, el padre Federico Lombardi.

Benedicto XVI reafirmó el rechazo de la Iglesia Católica a los matrimonios entre personas del mismo sexo, mantuvo la resistencia de la institución a la posibilidad de que las mujeres sean ordenadas en sacerdocio y criticó las investigaciones con células madres embrionarias.

Fuente: Reuters