La muestra, concebida por el artista Carlos Gómez Centurión, estará en Buenos Aires hasta el 31 de mayo, en la Galería de Arte Arcimboldo. Se puede visitar de lunes a viernes de 15 a 19 horas en la calle Reconquista 761. Luego se instalará en el hotel Virgo, en el Valle de Las Leñas, hasta el mes de septiembre.

“Digo la Cordillera” es un proyecto que se propone mostrar lo esencial de la cadena montañosa más importante de América. La idea, concebida por el artista Carlos Gómez Centurión, busca registrar los Andes a través de la pintura y enriquecer el resultado con recursos antropológicos, fotográficos, cinematográficos, históricos, semiológicos y geográficos.

Entrevista de Patricia Fernández Mainardi

Carlos Gómez Centurión es el ideólogo e impulsor de un proyecto multidisciplinario que no sólo genera pasiones sino también respeto; respeto por las obras que componen el proyecto y también por aquello que quieren inmortalizar: la esencia de los Andes. Junto a Rodolfo Medina, fotógrafo de “Digo la Cordillera”, describieron a DEF su experiencia en los Andes, sobre todo la de su último trabajo en Las Leñas, producción que se expondrá en esa localidad desde mediados de junio hasta el mes de septiembre.

¿Cómo comenzó este proyecto?

Carlos Gómez Centurión: Yo venía trabajando con mitos y leyendas sobre la Cordillera, todo ese mundo. De hecho tenía un grupo llamado “El mito real” en el que trabajé junto a varios artistas, en mi caso yo no trataba de hacer una definición del mito, nunca me lo propuse, yo quería meterme siempre en el mundo mágico que existe alrededor de la cordillera. Ese estado de creencia continua tiene mucho que ver con la unión, con la naturaleza y con el medio. Ese proceso se agotó y cuando abrí el zoom vi la cordillera.

¿Qué encontrabas en esos mitos?

CGC: Siempre estaba presente el estupor, el asombro, para mí y para la gente. Hay una creencia y vivencia, por eso lo llamamos “mito real”, porque la gente lo vive como parte de su realidad.

¿Cómo trabajaste con la Cordillera?

CGC: Yo estuve trabajando cerca de 10 años en distintos puntos de la Cordillera de los Andes. A raíz de que yo viajo mucho a Ecuador yo descubrí a los científicos que venían a descubrir el Nuevo Mundo, como Humboldt, Bompland. Ellos no venían solos, venían con especialistas como grabadores, pintores y dibujantes. Se los conoce como los pintores viajeros, venían y hacían largas expediciones. Eso me pareció fascinante y lo quise hacer con un sistema contemporáneo. Yo  siempre fui a la Cordillera, de hecho desde que soy niño, mi padre que es geólogo, así que la Cordillera siempre fue parte de mí. Así que organicé la primera expedición al Valle Alto del Río Colorado, a 4500 metros de altura en la pared sur del cerro Mercedario, que es el cerro más alto de América después del Aconcagua. Entonces ahí fui en 40 mulas, nos instalamos en el Mercenario con los especialistas.

Rodolfo Medina: con un equipo conformado por pintores, semiólogos, poetas, fotógrafos, sonidistas para captar los sonidos de la cordillera. Esa primera experiencia tuvo ya la visión multidisciplinaria. La idea es continuar en distintos puntos emblemáticos de los Andes, hay ya tres etapas que fueron mostradas y esta que presentamos ahora sería la cuarta. Luego hubo una segunda etapa en las Salinas Grandes y las Yungas en Jujuy y después estuvimos en el Chaltén, en Santa Cruz. La muestra que presentamos en el Palais de Glace el año pasado mostró la combinación de las tres primeras etapas, eso estuvo un mes en el Palais. Esa muestra se transformó ahora en una muestra itinerante que va visitando diferentes museos del país; mientras nosotros generamos nuevas etapas como es esta de Las Leñas.  Es una saga, eso también le da dinamismo.

Exactamente ¿cuándo comenzaron el proyecto?

CGC: La primera expedición la hice en el año 2003 y con todo ese material hice una muestra muy grande en el Centro Cultural Recoleta en el 2004.

Y ¿cómo fue esta primera expedición al Mercenario?

CGC: Fue una expedición larga, tenés que ir de a poco para aclimatarte. Una vez que llegamos estuvimos 15 días. La hicimos con baqueanos de la zona que conocen a la perfección la Cordillera. Fuimos también con gente que me ayudó mucho con la logística. La primera expedición yo la financié con ahorros míos, una vez que tuvo éxito y se vieron los resultados conseguí apoyos para la tercera y cuarta expedición.

¿Cuál es el concepto?

CGC: Yo digo que pintar en el lugar es diferente. Uno lo siente. Y este proyecto tiene un denominador común que es la adversidad, de hecho, la cantidad de tiempo que estás es lo que la gente resiste. Para ir a la alta montaña tuvimos que subir las telas.

RM: telas y bastidores, había que armarlos y desarmarlos todos los días para que se pudiera pintar. Es meterte en las entrañas mismas de la Cordillera. No alcanza solamente con lo visual, son necesarios otros aportes para transmitir el fenómeno de la Cordillera.

CGC: cuando voy arriba yo me armo unas cajas que tienen 1,40 metros por 1,50 metros para llevar las telas, que es el máximo tamaño que una mula aguanta. El planteo consiste en pintar arriba, lo que te pasa a vos con la naturaleza, allí la Cordillera condiciona lo que vas a producir. De hecho, cuando vas en mula, también vas sintiendo la Cordillera de los Andes. Además uno incorpora la filosofía de los baqueanos, esa manera que tienen de involucrarse con la naturaleza.

Con lo que yo registro arriba lo llevo a grandes dimensiones a mi taller, obviamente ese no es un proceso textual.

¿Cuál es la importancia de trabajar en equipo?

CGC: el semiólogo, por ejemplo, porque yo estoy reformulando. El curador de la exposición, lo que yo planteo es un lenguaje, o al menos tiene las características estructurales de un lenguaje. Lo importante es haber armado un equipo y permitirnos soñar juntos.

En la primera expedición iba el ingeniero en minas, el semiólogo, el sonidista, el que filmaba, el poeta…en fin, todos. En esta última etapa centré el ojo en el marco teórico, así que fueron el curador, Fernando Farina, y el semiólogo, Cristián Varela.

Walter Benjamín habla del aura que es lo que genera el contacto casi emocional entre el espectador y el objetivo artístico, lo que dice Benjamín es que en el arte contemporáneo se rompe el aura. Entonces el curador, Fernando Farina, dice: “El viaje y el encuentro conllevan operaciones. La referencia a la historia está presente, seguramente porque es inevitable retomar el camino de los pintores viajeros. Y la fisonomía y la fisionomía -aquella ciencia que inventó Humboldt que se basa en poder palpar la naturaleza a partir del sentimiento- resuenan en esa creencia de que el artista puede decir algo que no puede registrar una cámara. Un misterio, es como que todos sabemos que eso sucede pero no tiene explicación. ¿Acaso se puede captar el espíritu de la montaña?, ¿se podría retomar la idea del aura y suponer que se podría registrar de alguna forma?”…acá Farina se mete en una polémica, pero esto es parte de las charlas y diálogos que hemos mantenido.

¿Y qué satisfacción te genera a vos Rodolfo ser parte del proyecto?

RM: nos conocemos hace mucho tiempo con Carlos, y la fotografía siempre fue algo que me interesó. Por otro lado, me apasiona la montaña, de hecho subí al Aconcagua. Entre nosotros hay como una simbiosis, los dos contemplamos lo mismo. Acá la sinergia se plasma en un trabajo que además lleva un mensaje. Para mí no es la fotografía aislada, es la fotografía en comunión con la Cordillera.

CGC: yo he realizado pinturas basándome en fotografías de él.

¿Qué otro propósito persiguen además de los mencionados?

CGC: mucha gente me pregunta qué busco yo en la Cordillera, y la verdad es que no sé. Yo vivo en San Juan, frente al cerro, pegado a la Cordillera. Nuestro proyecto es una especie de alabanza a la naturaleza y, por debajo, está implícito el tema del cuidado. Cualquier persona que tenga sensibilidad toma conciencia de que la Cordillera es algo que hay que cuidar. Cuando yo voy a la montaña y vuelvo al mismo sitio me maravillo de ver que está todo exactamente igual, es la imperturbabilidad del cordón montañoso.

RD: la Cordillera tiene un carácter mítico en todo el mundo y, además, es algo muy nuestro. Tiene mucha significación meterte adentro para trabajar con ella.

¿Qué tiene de particular esta nueva muestra?

CGC:  Es toda una obra nueva y tiene una mirada más intimista, sobre planos de color se ha trabajado la pura línea.  Yo le he llamado la “serie del silencio” porque tiene algo de intocable. Me recuerda a lo que yo siento muchas veces cuando yo estoy solo en un cerro a más de 5000 metros de altura, es todo tan estático. Yo siempre elijo trabajar con luna llena o luna nueva, la luna llena ilumina la nieve sobre el cerro y la luna nueva te permite dormir al aire libre con las estrellas que se caen del cielo. Trabajar así es un espectáculo.

Más info:

“Digo la Cordillera” estará presente en Buenos Aires hasta el 31 de mayo en la Galería de Arte Arcimboldo. Se puede visitar de lunes a viernes de 15 a 19 horas en la calle Reconquista 761.

Posteriormente podrá visitarse en el hotel Virgo, en el Valle de las Leñas, desde mediados de junio hasta septiembre.

1 COMENTARIO

  1. Qué hermoso artículo. Hasta dan ganas de viajar a la cordillera. Gracias por informar sobre la muestra. Iré a verla.

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