En el marco del ciclo de desayunos de trabajo organizados por la Fundación Taeda, los ingenieros Víctor Pochat  y Carlos Esteban Schilardi –ganador del concurso de tesis Taeda en la categoría Agua– expusieron sobre la problemática de los recursos hídricos en nuestro país y en el mundo.

El ingeniero Víctor Pochat, ex subsecretario nacional de Recursos Hídricos y consultor internacional en la materia, puntualizó que apenas el 2,5 por ciento del agua del planeta es dulce y, de ese porcentaje, dos tercios se encuentran almacenados en los glaciares y en las nieves eternas. “Contamos con una oferta limitada, a nivel mundial, de los recursos de agua dulce, independientemente de cómo los utilicemos”, indicó.

“La crisis del agua también abraca a la Argentina, ya que dos tercios de su superficie presentan condiciones de aridez o semiaridez”, añadió Pochat, quien fue también presidente de Hidronor S.A. “Estamos en situación de escasez para el uso diario y  la producción de alimentos en gran parte del país”, resaltó, a la vez que precisó que existe un gran desequilibrio en la oferta hídrica y recordó que el 84 por ciento es aportado por la Cuenca del Plata y el 10 por ciento por la vertiente atlántica, en tanto que solo el 5 por ciento proviene de la vertiente pacífica y el restante 1 por ciento corresponde a cuencas interiores sin derrame al mar.

Esta situación se complica debido a la contaminación del agua, pues nuestro país se encuentra todavía retrasado en materia de tratamientos frente a la misma. Pochat opinó que en nuestro país “todavía estamos muy atrasados” en el tratamiento de las cuestiones críticas vinculadas con el recurso hídrico. Entre los problemas que afectan nuestro territorio, mencionó la erosión, producto de prácticas agrícolas que no prestan atención a la conservación de los suelos; el uso de agroquímicos; la deforestación; las deficiencias en el manejo y disposición de residuos sólidos y de tóxicos industriales. Sus efectos son el incremento de sólidos de suspensión, la presencia de plaguicidas y la contaminación de nuestros reservorios superficiales y acuíferos. Alertó además sobre dos datos alarmantes: 6,5 millones de argentinos no cuentan con sistemas de agua potable y 11,5 millones –el 25 por ciento de la población– no tiene acceso a servicios de saneamiento.

Destacó asimismo que en nuestro país, las provincias y la Ciudad de Buenos Aires, junto con la Nación, acordaron ya una serie de principios rectores de política hídrica tendientes, entre otros propósitos, a adecuar su legislación a estos principios, siendo el Consejo Hídrico Federal y el Acuerdo Federal del Agua dos puntos importantes entre los consensos logrados.

A su turno, el doctor Adrián Silva Busso, investigador especializado en hidrogeología del Instituto Nacional del Agua y moderador del debate, se refirió a la importancia del recurso hídrico en la evolución de la civilización humana y puso en contexto la problemática en el mundo actual. “Desde una perspectiva global, el tema del agua plantea un escenario de crisis”, explicó. “Muchos analistas norteamericanos destacan que hoy en día lugares como la cuenca del río Nilo, como la Mesopotamia asiática y la zona del control de la cuenca del río Jordán son escenarios potenciales de conflictos”, añadió. Este experto recordó que “el gran reservorio de agua dulce del planeta es la Antártida” y vaticinó que “probablemente a futuro el agua sea el recurso que todos nos veamos en la necesidad de compartir y regular”.

En la oportunidad, Carlos Schilardi, ingeniero agrónomo y magíster en riego y drenaje por la Universidad Nacional de Cuyo, presentó la tesis ganadora del concurso de la Fundación Taeda, donde analizó el desempeño del riego por superficie en el área de regadío de la cuenca del río Tunuyán Superior.

En el debate posterior a la exposición de Schilardi, se generó un debate en torno a la incorporación de tecnología al riego. “No debemos quedarnos atados a pensar que la mejora de la eficiencia está exclusivamente ligada a la tecnología”, respondió el joven autor de la tesis, quien puntualizó que la propuesta de su trabajo fue analizar qué sistema de riego se adaptaba mejor a cada zona.

El joven ganador del concurso de Tesis “Fundación Taeda” también fue consultado por la aplicación práctica de su tesis, a lo que él respondió que fue sus conclusiones fueron retomadas por la Universidad para la elaboración de dos protocolos de “buenas prácticas de riego” destinados a la industria olivícola y vitivinícola. En el caso de esta última industria, en conjunto con el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), la UNCuyo desarrolló un instrumento de evaluación de encargados de riego –“regadores”– y, al día de hoy, se están brindando cursos de capacitación para optimizar la actividad. Por otro lado, explicó su autor, “el trabajo ha sido un insumo básico para el desarrollo del Plan Estratégico de Irrigación de Mendoza”.