Los especialistas debaten sobre las posibles razones de la grave mortandad que están sufriendo las abejas a nivel global. DEF conversó sobre la situación de esta especie indispensable para el equilibrio de los ecosistemas con la doctora Alejandra Palacio, responsable del Programa Nacional de Apicultura del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, INTA.

Para la mayoría de las personas, la abeja es sinónimo de miel. Quizás algunos, más informados, la asocien también a la cera que se utiliza en productos cosméticos o farmacéuticos, al polen o al propóleo que componen los suplementos dietéticos e incluso a la famosa jalea real. Todo esto es cierto, pero insuficiente. Las abejas, además, son vitales e inteligentes insectos polinizadores (que transfieren el polen de una flor a otra permitiendo la producción de semillas y frutos), en muchos casos indispensables para que una planta se reproduzca. Esta realidad –básica para los especialistas- comenzó a ser conocida por el público en general a raíz de la divulgación del llamado CCD (Colony Collapse Disorder, por sus siglas en inglés), el síndrome de despoblamiento de las colmenas que desde 2008 afecta al Hemisferio Norte.

“La muerte masiva de abejas puso en evidencia el importante rol ambiental que desempeñan ya que, por mencionar solo un ejemplo, al no haber colmenas para polinizar los almendros, estos disminuyeron drásticamente en los Estados Unidos”, afirma la ingeniera agrónoma Alejandra Palacio, especialista en genética y comportamiento de abejas. Y explica que el 35 por ciento del alimento humano depende directa o indirectamente de la polinización por insectos, actividad que, según diversos estudios científicos,  puesta en valor supera los 153 billones de euros. Lo que estos números evalúan es el impacto indirecto de la polinización sobre la producción de alimentos tanto para los seres humanos como para los animales y también sobre la biodiversidad “Hay especies que si carecen de polinización por insectos van a desaparecer”. Prueba de ello son, entre otros muchos, los estudios realizados en la Estación Experimental Agropecuaria del Inta Alto Valle que demostraron que los manzanos que fueron aislados de abejas tuvieron un rendimiento casi nulo.

S.O.S.

Debido a que la mortandad supera ampliamente lo normal, los científicos debatan en diversos ámbitos cuáles pueden ser las causas de la disminución de las colonias. “Aunque no se sabe a ciencia cierta cuál es la razón, se considera que el colapso es un fenómeno a nivel mundial que impacta en algunos lugares con más fuerza que en otros”, sostiene Palacio. Y es definitivamente en los Estados Unidos y Europa “donde se manifiesta con mayor contundencia”.

-¿Se conoce cuáles pueden ser las causas?

– En primer lugar, son regiones que practican una agricultura muy intensiva con uso de pesticidas y agroquímicos sobre las colmenas, hecho que debilita el equilibrio sanitario de las abejas. Ante la evidencia de la pérdida de ejemplares adultos en las colmenas, se analizó el tema nutricional y el resultado fue que, dada la presencia de miel en las colmenas, se descartara que hayan podido morir de hambre. Por otra parte, no se puede negar la incidencia del avance de los monocultivos que reducen la biodiversidad y con ella las fuentes de polen, indispensable como proveedor de proteínas, esencial para la nutrición de la especie. En cuanto al tema sanitario, se concluyó que aunque existen ácaros, virus o parásitos, ninguno de estos explicaba el fenómeno. En síntesis, pese a este abanico de hipótesis -que hasta incluye una teoría sobre la incidencia de las señales de los celulares- hoy se considera que las causas son multifactoriales y están relacionadas con la sanidad, la nutrición y el uso de pesticidas en el ambiente que debilitan y quitan capacidad de adaptación a la abeja.

LA SITUACIÓN REGIONAL

En América Latina, no es común que haya reportes de pérdidas masivas de colmenas y cuando surge algún caso suele ser atribuible a causas concretas. Las razones para que este fenómeno no se haya dado con tanta intensidad son variadas y palpables como mantener una rica diversidad o no movilizar las colmenas, algo usual en otras regiones donde llegan a ser trasladadas miles de kilómetros para que puedan cumplir su función polinizadora. Pese a que parece hasta ahora ajena a esta amenaza, la doctora Palacio advierte que “nos encontramos en un frágil equilibrio”.

ARGENTINA, PRIMER EXPORTADOR MUNDIAL

La Argentina es el país cuya miel está considerada mejor a nivel global. Actualmente somos el  primer exportador de miel de calidad, seguido por China. Alejandra Palacio explica que una de las razones es una enfermedad aparecida alrededor de 1990 que atacaba a las crías produciendo la mortandad de las colmenas. “Empezamos entonces un programa de mejoramiento genético y seleccionamos abejas que fueran tolerantes a esas enfermedades, a las que no les poníamos antibióticos. Esos ejemplares son los que hoy encabezan gran parte las colmenas en nuestro país y pueden entrar a Europa y otros países con miel libre de antibiótico. Esa es la calidad de la que se habla”.

-¿Cómo se realiza una selección?

-A través de la evaluación de colmenas. Se elige a las mejores y se las multiplica para tratar que la nueva población sea superior. Es una cuestión de genética. En el caso de las abejas es muy complicado porque la reina se fecunda en vuelo con entre siete y 17 machos, lo que vuelve muy complicado el control. Nosotros, en el PROAPI- utilizamos una técnica de inseminación instrumental, enfocada sobre todo a la tolerancia a enfermedades, a diferencia de lo que hizo, por ejemplo, EEUU que focalizó en el aumento de la producción para lo cual necesitó utilizar antibióticos, degradando la calidad de la miel

-Volviendo al síndrome de despoblamiento de colmenas, ¿podemos considerar que  la Argentina está lejana a este colapso?

– En nuestro país no hay denuncias de que se haya dado el síndrome CCD. Hay apicultores que a veces informan sobre disminución de colmenas, pero siempre que eso ocurrió se identificaron problemas de manejo que justificaban el despoblamiento. Sin embargo, no podría decir que estamos libres de este mal. Actualmente estamos haciendo relevamientos y en Apimondia (ver recuadro) se va a realizar una encuesta a nivel mundial. La realidad es que carecemos de información global sistematizada y por eso se va a usar ese ámbito, donde asisten apicultores de todos los continentes, para profundizar conocimientos e intercambiar experiencias.

Respecto al futuro, la entrevistada confiesa que una de las grandes preocupaciones del sector es el uso cada vez más intensivo del suelo y la mayor exposición a los pesticidas. “Esa es la razón de que hablemos de un frágil equilibrio”, reitera. Y sostiene que no existe desde el ámbito científico manera de minimizar este problema ya que “no tiene que ver con la apicultura sino con las políticas públicas”.

UNA HERRAMIENTA PARA EL DESARROLLO

Gracias a que necesita más que nada de los recursos naturales y a que puede complementarse fácilmente con otras actividades, la apicultura puede ser un buen instrumento para el desarrollo social y de hecho en todo el mundo se están fomentando proyectos con pequeños productores. “Desde el Programa Nacional Apícola, PROAPI, impulsamos su implementación ya que por sus mismas características -requiere poco capital inicial, no necesita tierras propias, es estacional y utiliza mano de obra familiar- , es accesible para cualquiera.”, sostiene la especialista.

Y finaliza haciendo hincapié en que además del importante impacto que puede generar en las economías familiares –existen más de 33.000 apicultores en el país- y del vital servicio ambiental que brinda, no debemos dejar de destacar que en cualquier lugar del mundo donde se habla de miel, se habla de China y la Argentina, países que concentran el 47 por ciento de la producción mundial.