En la conmemoración del 22º aniversario del atentado contra la Embajada de Israel, el funcionario de la Cancillería israelí, Itzhak Shoham, manifestó: “En la lucha contra el terrorismo es fundamental identificar sus orígenes y a los países que lo sostienen, negándoles legitimidad y libertad de acción”. 

A las 14.45 de este martes 18 de marzo, con el sonido de una estridente sirena, dio comienzo el acto central conmemorativo del 22 aniversario del atentado a la embajada del Estado de Israel, en el lugar en donde se encontraba la representación diplomática, en Arroyo y Suipacha. Luego de leerse la nómina de las víctimas fatales, rendirse un minuto de silencio en su memoria y de colocarse ofrendas florales al pie de la pared donde están grabados sus nombres, se dirigió a los presentes Carlos Susevisch, padre de Graciela Susevich de Levinson. Susevich, luego de manifestar que luego de varios años volvía a hacer uso de la palabra en un acto conmemorativo, resaltó que siempre colaboró con los familiares de las víctimas y los sobrevivientes en la investigación de lo ocurrido y el reclamo por los derechos legales correspondientes,  del “infame atentado contra la Embajada de Israel y sin dudas, contra la Argentina”. Además, resaltó que en los 22 años trascurridos sólo fueron atendidos por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y le agradeció que se haya aprobado por unanimidad la Ley de Resarcimiento a Familiares de fallecidos y sobrevivientes.
A continuación, el director general adjunto para América Latina y el Caribe de la cancillería israelí, Itzhak Shoham, expresó entre otros conceptos: “En esta esquina de Buenos Aires se respira una atmósfera trágica, impregnada del recuerdo de compañeros cuyas vidas fueron truncadas, sueños de personas que nunca cristalizarán, víctimas del terror asesino. Hoy recordamos nuevamente a las 29 víctimas cuyo nombre está inscripto en el muro, pero no hay espacio suficiente para detallar sus vidas, acciones y esperanzas. Los nombres incluyen a miembros de la embajada: israelíes y argentinos, así como de otros ciudadanos argentinos y extranjeros que el destino llevó a estar en este sitio en el momento del atentado que puso fin a sus vidas hace 22 años”. “Dos años después, la ciudad de Buenos Aires fue conmovida por otra salvaje explosión, destruyendo el edificio de la AMIA, cobrando la vida de 85 personas y causando centenares de heridos. Nuevamente la soberanía argentina fue violada provocando muertos y heridos. Argentina e Israel se convirtieron en víctimas del terrorismo criminal que debe ser investigado y cuyos ejecutores directos e ideológicos deben comparecer ante la justicia. Lamentablemente, pese al tiempo transcurrido, en su mayoría continúan circulando libre e impunemente, incluso cuando ordenes de captura internacional han sido emitidas por Interpol. En la lucha contra el terrorismo es fundamental identificar sus orígenes y a los países que los sostienen, negándoles legitimidad y libertad de acción. Ante la pasividad internacional, Irán continúa sembrando terror en el mundo”.

Fuente: Agencia Judía de Noticias