El 17 de marzo de 1992 se produjo el atentado contra la Embajada de Israel en Buenos Aires. Murieron 29 personas y hubo 242 heridos.La consigna de este año fue “El amor y la vida como respuesta al terrorismo, 21 años después”. El embajador Ran Curiel, subdirector general y director político de la Cancillería israelí, observó que tanto la Argentina como su país “fueron víctimas del terrorismo”, y exigió que se castigue a los responsables.

“La lucha contra el terrorismo significa la censura de los países que lo apoyan”, añadió luego el diplomático, y apuntó directamente contra Irán y contra la organización libanesa Hezbollah. Dijo además que Israel “no puede dejar de involucrarse” tanto en este caso como en el atentado contra la AMIA, ocurrido dos años después, y aseguró que el gobierno de su país “no descansará ni permanecerá en silencio” mientras los culpables sean juzgados. Por su parte, la embajadora israelí en Argentina, Dorit Shavit, observó que “el error del terrorismo es creer que el miedo es más fuerte que la amistad”.

El hecho ocurrió el 17 de marzo de 1992 a las 14:49, cuando un furgón Ford F-100 conducido por un suicida fue cargado con explosivos y estrellado contra el frente del edificio de la Embajada de Israel, localizado en la esquina de Arroyo y Suipacha, causando la destrucción de la embajada, y daños a una iglesia católica y una escuela ubicada en un edificio cercano. En el atentado terrorista murieron 29 personas y resultaron heridas otras 242.

Por el ataque terrorista a la embajada de Israel aún no hay detenidos. Sin embargo la Corte Suprema de Justicia de la Nación, a cargo de la investigación, informó que la causa sigue su trámite y que hay órdenes de captura para acusados por el hecho. En 1999 se dio por acreditado que el atentado fue perpetrado por la organización terrorista Hezbollah y se emitieron órdenes de captura contra Imad Mughniyah -muerto en un atentado en Siria en 2008- y José Salman El Reda.