Foto: Fernando Calzada

El Coordinador Residente del Sistema de Naciones Unidas en el país brindó un balance del progreso argentino en el cumplimiento de los Objetivos del Desarrollo Sostenible.

“No dejar a nadie atrás” es uno de los principios rectores de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, comprendidos en la Agenda 2030, adoptada en 2015 por la Asamblea General. La erradicación de la pobreza en el mundo es el primero en el listado de 17 metas acordadas por los 193 países miembros de la ONU. Para René Mauricio Valdés, Coordinador Residente del Sistema de Naciones Unidas en Argentina y Representante Residente del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el principal desafío pendiente de la Argentina en materia de Desarrollo Sostenible es precisamente la reducción de la pobreza, algo que, sostuvo, “no se está logrando en el corto plazo”.

El representante de la ONU expuso sobre la Agenda 2030, a la que definió como “una brújula” para el camino hacia el desarrollo, en el 1er Encuentro Argentino de Seguridad Humana, organizado por Fundación Criteria y la Universidad del Cema. Allí, subrayó la existencia de una multiplicidad de factores ajenos al ámbito estrictamente militar o estatal que generan amenazas a las personas, como la degradación ambiental, las epidemias y la inestabilidad económica, y la estrecha vinculación entre el desarrollo humano y la seguridad.

En diálogo con DEF, destacó la importancia de adoptar el concepto de seguridad humana, que pone a la realización y el desarrollo de las personas en el foco de atención, y ofreció un balance de los avances y desafíos pendientes de la Argentina en materia de desarrollo sostenible.

-¿Por qué es importante entender el concepto de seguridad humana?
-Yo pienso que es necesario que tengamos una brújula, que nos otorgue una mirada más allá de los desafíos que enfrentamos a corto plazo, ya sea como país, ciudad o institución. No se puede dejar de tener una brújula, un sentido de hacia dónde voy. La discusión sobre seguridad humana, del paradigma de desarrollo sostenible recientemente aprobado por la Asamblea de Naciones Unidas hace eso, nos ayuda a navegar las dificultades del momento y no perder de vista hacia dónde tenemos que apuntar hacia más adelante.

-Para no marearnos con la coyuntura…
-Sí, para no quedarnos sin un sentido de hacia dónde queremos ir.

Foto: Fernando Calzada.

-Teniendo en cuenta los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030, ¿En cuáles de ellos ha logrado la Argentina avances significativos?
-A pesar de los problemas que todos conocemos, Argentina sigue siendo un país con uno de los niveles de desarrollo humano más altos de América Latina. Es importante subrayar eso, que junto con Chile, Uruguay, el país se mantiene todavía muy alto en indicadores sociales como son salud y educación.
Actualmente se están haciendo avances muy importantes, sobre los que hace falta más difusión, en lo relativo a la introducción de energías renovables, que son claves para combatir el Cambio Climático. Esto se está haciendo en la capital y en las provincias del norte y del sur. YPF mismo está haciendo cosas muy interesantes en este tema, que yo creo que es un nicho muy bueno para Argentina, un país que tiene excelentes condiciones naturales, por ejemplo para la energía eólica en el sur y la solar en el norte, en la zona de Jujuy, donde tenemos una de las zonas donde la radiación solar es la más alta del mundo.

-Y por el contrario, ¿En cuáles el país está más rezagado?
-El principal desafío de los objetivos del desarrollo sostenible, la reducción de la pobreza no se está logrando en el corto plazo en la Argentina. Ese es el principal desafío pendiente.

-¿Por qué es importante el desarrollo sostenible a la hora de pensar la seguridad?
-Porque es lo que nos ayuda a vivir en un mundo donde se reduzcan sustancialmente las amenazas a las personas. Que las personas no se sientan amenazadas no solo por fenómenos como la delincuencia, sino también por fenómenos como la pobreza, la degradación ambiental, cuestiones que hacen que las personas no se puedan realizarse plenamente. La falta de esas amenazas implica (lograr) seguridad y desarrollo.

Compartir
Artículo anteriorMedio Oriente y las guerras fallidas
Artículo siguienteMirabilia: el dulce de leche
Nadia Nasanovsky
Lic. En Relaciones Internacionales y periodista. Actualmente escribe en DEF sobre economía, actualidad internacional e innovación. Formó parte de las redacciones de La Nación y el Buenos Aires Herald y es colaboradora de El Cronista.