El reactor OPAL, en Australia, cuya construcción estuvo a cargo de INVAP y que fue inaugurado en 2007/ Foto: INVAP

La adjudicación a INVAP de la construcción del reactor holandés Pallas se ha convertido en un nuevo hito para la empresa nacional pionera en alta tecnología, que logra ingresar así al competitivo mercado nuclear europeo.

Siguiendo la sana costumbre de posicionar a nuestro país en las “grandes ligas”, INVAP vuelve a ser noticia. Esta vez, la buena nueva que llega desde Holanda es la adjudicación del proyecto de construcción del reactor de investigación Pallas al consorcio ICHOS, integrado por INVAP y el holding holandés TBI. Esa instalación, que debe entrar en funcionamiento en 2025, reemplazará al reactor de alto flujo HFR, ubicado en Petten, a 50 kilómetros de Ámsterdam. Cabe destacar que de allí proviene actualmente el 60 % de los radioisótopos usados en hospitales europeos para el diagnóstico de enfermedades como el cáncer y afecciones cardiovasculares.

“Esta exportación tecnológica de alto valor agregado nos consolida como país confiable en el campo del desarrollo nuclear con fines pacíficos. A su vez, es un indicador claro de la capacidad científico-tecnológica argentina que ayuda a potenciar las relaciones internacionales y comerciales de nuestro país en todo el mundo”, aseguró INVAP en el comunicado de prensa posterior a la firma del contrato que tuvo lugar en La Haya el pasado 24 de enero.

Autoridades y representantes de las empresas, durante la firma del convenio en La Haya. / Foto: INVAP

Este será el quinto proyecto internacional de INVAP, la empresa estatal surgida en 1976 a partir del Programa de Investigaciones Aplicadas (PIA) de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y radicada en San Carlos de Bariloche. Dedicada al diseño y construcción de sistemas tecnológicos complejos, con una trayectoria de cuarenta años en el mercado nacional y treinta años en la escena internacional, se ha convertido en un verdadero emblema argentino en el mundo.

La experiencia pionera del RA-6

El RA-6, inaugurado en 1982, fue el primer reactor argentino de investigación enteramente desarrollado por INVAP. Ubicado en las instalaciones del Centro Atómico Bariloche, se trata de un reactor multipropósito (MPR) de 1 MW de potencia térmica, de pileta abierta, que funciona con combustible de uranio enriquecido al 20 %, es refrigerado con agua liviana y se usa para investigación y entrenamiento.

El punto de partida del RA-6 fue una ingeniería básica realizada por el Departamento de Diseño de Reactores de la CNEA. INVAP fue el responsable de la construcción, y también diseñó y ejecutó los sistemas principales de la planta, es decir, sus componentes electrónicos de control, además del puente de instrumentos, los mecanismos de las barras de control y los sistemas de detección de neutrones y de rayos gamma.

“Gracias a esa plataforma, pudimos salir a vender reactores al exterior”, explicó a DEF el ingeniero Juan Pablo Ordóñez, subgerente general encargado de la división nuclear de la empresa, durante una visita a la sede de Bariloche en 2011. “Dentro de la concepción de INVAP, hay un orgullo de poder hacer las cosas en Argentina; nos moviliza el hecho de demostrar que podemos hacer algo más que producir materias primas”, añadió el directivo.

Debut internacional en Perú y Argelia

La primera experiencia internacional de la que participó INVAP, a partir de un diseño de la CNEA, fue la construcción del reactor peruano RP-0, cuya construcción se inició en 1977 y que se puso en marcha en 1978. Ubicado en la sede central del Instituto Peruano de Energía Nuclear (IPEN), en Lima, es utilizado para la investigación y capacitación de su personal. En 1988 fue el turno del RP-10, diseñado para el centro nuclear de Huarangal del IPEN y utilizado tanto para la producción de radioisótopos como para irradiación de materiales e investigación aplicada.

En 1985, a partir de un acuerdo de transferencia de tecnología entre Argentina y Argelia, INVAP se hizo cargo enteramente de la construcción del reactor de investigación NUR, inaugurado cuatro años más tarde y utilizado tanto para la producción de radioisótopos a escala de laboratorio como para la formación de ingenieros y físicos nucleares. El NUR es un reactor de investigación de pileta abierta, que tiene una potencia térmica de 1 MW, es refrigerado por agua liviana y moderado con grafito. Los elementos combustibles, del tipo MTR (por la sigla en inglés para Reactor para Ensayo de Materiales) con uranio enriquecido a un tenor menor del 20 %.

La sede de INVAP en San Carlos de Bariloche. / Foto: INVAP

El camino a la excelencia: de Egipto a Australia

El siguiente logro internacional fue el ETRR-2, un reactor egipcio multipropósito que produce radioisótopos y es utilizado para realizar investigación en física de neutrones, ciencia de materiales, combustibles nucleares y terapia por captura neutrónica de boro. En 1992, INVAP fue seleccionada para realizar la obra y un año más tarde se inició la construcción, que concluyó en 1997. Se trata de un reactor de pileta abierta, con un núcleo de hasta 30 elementos combustibles, que suministran en conjunto una potencia térmica de 22 MW.

En el año 2000, cuando Argentina se sumía en una de las peores crisis de su historia que hacía añicos el plan de convertibilidad y ponía fin al efímero gobierno de Fernando De la Rúa, INVAP volvía al centro de la escena internacional al ganar una licitación de la Organización Australiana de Ciencia y Tecnología Nuclear (ANSTO). Así fue como se inició la construcción del OPAL, uno de los reactores de investigación más complejos del mundo, que representa la mayor exportación de tecnología llave en manos de la historia argentina. OPAL, un reactor multipropósito con un fuerte sesgo para la producción de radioisótopos, alcanzó plena potencia en noviembre de 2006 y fue inaugurado oficialmente en abril de 2007.

Ahora será el turno del reactor holandés Pallas, que permitirá consolidar la transferencia de tecnología made in Argentina y su ingreso al competitivo mercado nuclear europeo.