La isla caribeña, ubicada a 1630 kilómetros de Miami, atraviesa la peor crisis política de su historia, que ha provocado la caída del mandatario Ricardo Rosselló. Luego de una serie de controversias en torno a la sucesión, la hasta entonces secretaria de Justicia, Wanda Vázquez, ha sido juramentada como nueva gobernadora de la isla.

“Puerto Rico es similar a un agujero negro, donde las leyes de la física no se aplican, mientras que las leyes políticas que se conocen no se cumplen en la isla”. Esas fueron las primeras palabras del entonces gobernador de la isla el 9 de agosto de 2018, en el marco de la conferencia que dio en en la sede del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI) durante su visita a Buenos Aires. Nadie se imaginó que, un año después, Ricardo Rosselló Nevares sería el principal acusado en una causa por corrupción y filtración de mensajes homófobos, que culminaría con su renuncia luego de dos intensas semanas de protestas en las calles.

Desde el 25 de julio de 1952, esta isla del Caribe es un Estado Libre Asociado que pertenece a EE. UU. Se trata de un territorio no incorporado, conocido por su paisaje de montañas y cascadas, y por el bosque tropical El Yunque. Tiene 3195 millones de habitantes, en su mayoría ubicados en San Juan, la ciudad más grande y la capital del país. Hasta la guerra hispano-estadounidense de 1898, esta isla perteneció a España.

La trama que hoy tiene en vilo al país caribeño y a toda la región comenzó a partir de que el Centro de Periodismo Investigativo (CPI), una ONG que se dedica a fomentar el acceso a la información en Puerto Rico, publicara 889 páginas de un chat privado que mantuvo Rosselló con funcionarios de su administración. Estas conversaciones incluían comentarios homofóbicos, sexistas e injuriosos. Ante esta situación, miles de boricuas salieron a la calle a exigir la renuncia inmediata de Roselló, bajo las consignas #FueraRicky y #TeBotamosRicky. Las protestas, que se prolongaron durante dos semanas, fueron encabezadas por figuras públicas como Ricky Martin, “Residente” René Pérez y Bad Bunny.

Al momento de producirse la renuncia del gobernador, el presidente de la Cámara de Representantes de Puerto Rico, Johnny Méndez, había encargado a un comité de tres juristas que iniciara un proceso de destitución o impeachment contra Rosselló. Lo cierto es que los chats, además de contenido discriminatorio, contendrían pruebas de que la administración del gobernador habría conspirado para cometer fraude, robo, fraude electrónico y lavado de dinero, según afirmó un juez federal de la isla. Esto fue suficiente para que tanto Rosselló como dos de los funcionarios que le seguían en la línea de sucesión dimitieran de sus cargos.

La Constitución puertorriqueña establece que si el gobernador renuncia, le sigue en la línea de sucesión el secretario de Estado. El problema fue que al producirse la vacante tras la salida de Rosselló, Luis Rivera Marín -quien ocupaba ese cargo y estuvo envuelto en el escándalo de los chats-, también había renunciado. Tras un primer intento de resolución de la crisis, con la jura del exdelegado en Washington Pedro Pierluisi -juramentado como nuevo secretario de Estado-, el Tribunal Supremo puertorriqueño declaró ese acto inconstitucional.

La solución definitiva fue la jura de la entonces secretaria de Justicia, Wanda Vázquez, solución que no terminó de convencer a los manifestantes que forzaron la salida de Rosselló en las calles. Vázquez había estado bajo la lupa de la justicia en noviembre de 2018, cuando fue acusada de haber intervenido en nombre de su hija y su yerno en una disputa de vivienda, lo que la convirtió en la primera secretaria de Justicia de Puerto Rico que enfrentó cargos penales. Esta letrada, que pertenece –al igual que Rosselló– al Partido Nuevo Progresista (PNP), enfrenta una fuerte oposición de los manifestantes y miembros de su propio partido, quienes alegan que ella formaría parte del mismo sistema corrupto que el ahora exgobernador.

En este contexto, las relaciones con Estados Unidos están en terapia intensiva y no ayudan a que la isla se ponga de pie. Donald Trump tuiteó en medio de las protestas: “Muchas cosas malas están sucediendo en Puerto Rico […] El dinero que le hemos dado a Puerto Rico fue despilfarrado o desperdiciado […] gran parte de su liderazgo [del gobernador] es corrupto y saquea al gobierno de Estados Unidos”.



“Si los comicios no se adelantan, las próximas elecciones serían en noviembre de 2020. Hasta esa fecha, quien sea designado como gobernador a cargo deberá sacar a la isla de su estancamiento”.


Las investigaciones por la megacausa de corrupción que descabezó el gobierno de Puerto Rico acaban de comenzar y salpican a varios funcionarios de la actual administración. Si los comicios no se adelantan, las próximas elecciones serían en noviembre de 2020. Hasta esa fecha, quien sea designado como gobernador a cargo deberá sacar a la isla de una crisis económica y social, que se prolonga desde el paso del huracán María en 2017, y de una crisis política de legitimación del poder sin precedentes en su historia.