Hoy 24 de abril se conmemoran los 103 años del exterminio de más de un millón de armenios. Se trató del primer holocausto moderno. El horror, en fotografías, para nunca olvidar. Fotos: AFP.

En la madrugada del 24 de abril de 1915, las autoridades del Imperio Otomano, bajo el gobierno del Comité de Unión y Progreso (CUP) o Ittihad ve Terakkí Jemiyettí, conocido popularmente como los “Jóvenes Turcos”, detuvieron a cientos de miembros de la comunidad armenia y en los días posteriores decretaron la deportación de la población armenia.

Las víctimas fueron obligadas a abandonar sus hogares y a marchar por zonas desérticas hacia la región de Anatolia oriental y también a la actual Siria, lo que causó que muchos civiles murieran de hambre y de sed.

Los que sobrevivieron a esta cruel marcha, encontraron la muerte en masacres generalizadas a las que fueron sometidos a lo largo de todo el Imperio.

Se estima que existieron unos 26 campos de concentración, ubicados en áreas desérticas entre las fronteras de Siria e Irak, en donde fue confinada la población armenia.

Los niños armenios –también los ancianos- fueron obligados a caminar durante días en duras condiciones durante las deportaciones forzadas. Muchos murieron en el camino.

Aunque no hay cifras precisas, se estima que la población armenia del Imperio Otomano antes del comienzo de la I Guerra Mundial superaba los 2 millones. De religión cristiana, los armenios se asentaron en la región del Cáucaso alrededor del 6000 A.C.

La deportación forzada de familias enteras y la expropiación de sus bienes marcó el comienzo del Genocidio, en abril de 1915.

En décadas precedentes, los armenios ya habían sufrido persecuciones a menor escala por parte de las autoridades del Imperio otomano.

Diplomáticos, misioneros y también mercenarios de todo el mundo fueron testigos de la masacre sistemática contra el pueblo armenio.

Además de las fotografías, las narraciones y escritos de estos testigos fueron testimonios clave en la batalla por el reconocimiento del genocidio.