La reestructuración de las Fuerzas Armadas, anunciada la semana pasada por el gobierno, se oficializó con la publicación del decreto 703/2018. El gobierno nacional hizo pública la Directiva de Política de Defensa Nacional (DPDN), como anexo I del decreto 703/2018.

El documento, de 40 páginas, brinda detalles de la nueva visión estratégica de la defensa nacional y de los cambios que se implementarán en las Fuerzas Armadas. A continuación, una síntesis de su contenido.

UNA NUEVA VISIÓN DEL MUNDO Y LA REGIÓN
La directiva reconoce un escenario internacional con preeminencia del poder militar de EE. UU., pero subraya el “contrapeso en el aumento de las capacidades militares” de China y Rusia. Destaca también la diversidad de centros de poder económico emergentes, como la Unión Europea, Japón y EE. UU., y la existencia de un mundo de interdependencia económico-financiera, puesto en cuestión por políticas proteccionistas en distintos países.

En este mundo de multilateralismo creciente, el documento señala que “el principal riesgo refiere a la mayor predisposición de algunos estados a apelar a la resolución de conflictos mediante el uso de la fuerza”, inclusive mediante la promoción de actores de naturaleza no estatal que “cuentan con la capacidad de disputar el monopolio de la violencia estatal”.

“Los conflictos armados actuales ocurren crecientemente por debajo del umbral de la violencia militar directa y en los márgenes del derecho internacional”, se lee en el anexo del decreto.

Además, el ciberespacio y el espacio exterior aparecen como nuevos ámbitos de proyección de los poderes militares de las potencias y de los países emergentes, así como de los actores no estatales. El cambio climático y los fenómenos meteorológicos extremos y sus consecuencias en el ámbito sanitario, social, económico y geopolítico también aparecen como desafíos para las Fuerzas Armadas.

Foto: Fernando Calzada.

La nueva directiva describe a América Latina como una zona de paz en términos interestatales, y destaca la “baja probabilidad a futuro de ocurrencia de conflictos militares interestatales”, pero advierte sobre el “aumento de problemáticas de seguridad transnacional”, a la vez que define como uno de los principales problemas al tráfico de drogas ilícitas. Para enfrentarlos, se hace un llamado a una mayor cooperación internacional y al fortalecimiento de la coordinación entre el Ministerio de Defensa y otros organismos del Estado.

En cuanto al terrorismo internacional, el Ministerio sostiene que la probabilidad de atentados en la región es baja, pero que la principal preocupación es la Triple Frontera por los flujos de financiamiento al terrorismo islámico y también, como lugar de tránsito y entrenamiento de terroristas.

Por otra parte, el texto reafirma el rol de la OEA en el Hemisferio para la promoción de la resolución diplomática de los conflictos. También destaca la participación argentina en el MERCOSUR y el acercamiento con la Alianza del Pacífico.

Se incluye también un apartado sobre Venezuela. “El gobierno venezolano persiste en sus esfuerzos por consolidar un régimen autoritario que viola de manera sistemática las libertades fundamentales y los derechos políticos”, se lee en el documento, que advierte que esta situación “afecta negativamente la estabilidad de la región, especialmente la de los países vecinos”.

LOS RIESGOS
“La República Argentina no transita procesos competitivos con otros estados que deriven en una probabilidad y/o voluntad de daño a través de amenazas militares directas”, establece el documento. Las nuevas amenazas son el eje del nuevo posicionamiento estratégico de la defensa.

Se definen cuatro “nuevos riesgos” para los que prepararse:
• La competencia por recursos estratégicos, sobre los cuales se afirma que el Estado debe fortalecer su capacidad de ejercer una vigilancia y control efectivos.
• Los ataques externos a objetivos estratégicos, definidos como un problema de alto impacto potencial para la defensa nacional.
• La utilización del ciberespacio con fines militares, que requiere esfuerzos orientados a la reducción gradual de las vulnerabilidades que emergen de la informatización de los activos estratégicos de interés para la defensa.
• La criminalidad transnacional, con la desarticulación de redes delictivas vinculadas al narcotráfico, la piratería, la trata de personas y el contrabando, entre otras actividades, definidas como desafíos prioritarios de las estrategias de seguridad de la región. “La responsabilidad primaria de atención de estos fenómenos corresponde a los organismos de seguridad pública e inteligencia nacional y criminal. No obstante, las Fuerzas Armadas cuentan con capacidades materiales, infraestructurales y tecnológicas que pueden ser empleadas en apoyo a una estrategia integral”, se aclara en la directiva.

EL ATLÁNTICO SUR
La defensa reafirma el valor estratégico del Atlántico Sur y hace mención expresa a la ampliación de la plataforma continental argentina y los nuevos desafíos que plantea. Asimismo, Argentina mantiene el reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y sus espacios marítimos e insulares. El documento señala además que “la reciente mejora en la relación con el Reino Unido e Irlanda del Norte contribuye al logro de este objetivo nacional irrenunciable”.

EL ROL DE LAS FUERZAS ARMADAS
A partir del escenario regional e internacional descripto previamente, la directiva enfatiza la necesidad de actualizar el despliegue territorial, la doctrina y la estructura organizacional del instrumento militar. Para cumplir con su misión, en tiempos de paz, llevarán adelante las siguientes operaciones:
Vigilancia y control de espacios soberanos, incluidos el espacio marítimo insular y fluvial, aeroespacial, ciberespacial, espacial y terrestre.
Protección de objetivos estratégicos a ser definidos por el Ministerio de Defensa
Apoyo a la política exterior, mediante el fomento de la cooperación militar regional, la participación en operaciones de paz de la ONU y en otros organismos multilaterales, así como el involucramiento en ejercicios militares combinados con fuerzas armadas de países aliados.
Apoyo al sistema de seguridad interior, en conformidad con lo dispuesto por la Ley de Seguridad Interior, con funciones de apoyo logístico en las zonas de frontera a requerimiento de las fuerzas de seguridad y de protección en eventos de interés estratégicos para disuadir eventuales agresiones de origen externo.
Apoyo a la comunidad ante desastres naturales o emergencias.
Apoyo a la generación de conocimiento científico, contribuyendo a las actividades de relevamiento de información sobre el Mar Argentino, los recursos naturales disponibles y la situación de las áreas marinas protegidas.

EL DESPLIEGUE Y EL ACCIONAR MILITAR
Se abandona el criterio de “ocupación territorial” para el despliegue militar. Se pasará a priorizar “el alistamiento de organizaciones operativas completas y la eficiencia del funcionamiento de las guarniciones a fin de incrementar el alistamiento, flexibilidad, movilidad y capacidad de despliegue”.
• Además, se contempla la conformación de unidades conjuntas. La acción militar conjunta se define como el único modelo de accionar militar integrado.
• El documento establece que la doctrina militar también será actualizada por el Ministerio de Defensa.

EL PERSONAL
Se establece la reducción de las estructuras de personal de las organizaciones y capacidades del sistema de defensa en tiempos de paz, que deberán mantener la capacidad de incrementar su tamaño mediante la incorporación planificada de reservas en situaciones de crisis o cambios en el contexto estratégico.
Además, se establece que el Ministerio de Defensa elaborará un proyecto de Ley de Personal Militar que reemplace la normativa vigente. Entre otros aspectos, este documento deberá tender a minimizar los cambios de zona en la política de traslados del personal militar.
Por último, se indica que el Ministerio deberá avanzar en la formulación de un proyecto de Ley de Reservas.

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