Con consecuencias cada vez más graves para el ecosistema marino y los seres humanos, la presencia de residuos plásticos continúa en aumento, contaminando los mares del Planeta.

Sobre esta preocupante problemática, conversamos con la bióloga Verónica García, coordinadora del Proyecto Basura Marina de la Fundación Vida Silvestre Argentina.

-¿Cuáles son las consecuencias más importantes de la contaminación de plásticos en los océanos?
-Principalmente dañan la fauna marina ya sea porque los animales los ingieren, porque quedan atrapados en ellos o porque los plásticos quedan obstruidos en alguna parte de sus cuerpos y eso hace que crezcan con deformidades. Además, los plásticos funcionan como sustrato donde pueden vivir diferentes especies y como dispersores de especies por su gran flotabilidad. Por otra parte, tienen la propiedad de atraer moléculas tóxicas del ambiente marino como los bifenoles. Cuando los animales ingieren estos materiales, no solo pierden el apetito porque sus estómagos se llenan con sustancias que no son alimento, se atragantan o asfixian, sino que también incorporan estos contaminantes, que funcionan como bombas tóxicas. Se sabe que los plásticos ingeridos provocan, entre otros problemas, la disminución de la fertilidad y la baja del sistema inmune.

-¿De dónde provienen los que están en el mar?

-En su mayoría, del continente y llegan a través de los ríos, arroyos, pluviales, el viento o son arrojados directamente por las personas. Después, hay un 20 % que es de origen marino, proveniente del descarte de residuos al mar de los barcos, o por pérdida de cajones, redes, contenedores, etc.

-¿Puede llegar esa contaminación a impactar en los seres humanos a través de la cadena alimentaria?
-Los humanos, aunque no sabemos con exactitud desde cuando, ya los estamos incorporando; de hecho en muestras de materia fecal se han encontrado microplásticos. Lo que desconocemos es si estos microplásticos provienen de animales que han ingerido el material o de los restos de plásticos que se desprenden de los envoltorios con los que están empaquetados los alimentos.

Foto: Archivo DEF.

-¿Qué son las denominadas “islas de basura”?
-Son sitios en los océanos donde existe una gran acumulación de residuos plásticos. Por los movimientos propios de los mares, estos tienden a acumularse en cinco grandes zonas de los océanos llamados “giros”, que son lugares donde el material plástico acumulado tiene una proporción mayor que el plancton que lo habita. Por lo general, estos residuos son microplásticos –partículas menores de 5 cm que poseen una alta flotabilidad– aunque pueden existir residuos más grandes, como las redes de pesca abandonadas. La mayor de estas islas es la del Pacífico, donde recientemente encontraron 79 mil toneladas de plástico flotando en un área de 1,6 millones de kilómetros cuadrados, del cual el 94 % corresponde a microplásticos, unos 1,800 millones de partículas.

-¿Cómo impactan en los ecosistemas?
-Tienen tres grandes consecuencias: la ingestión de plásticos, el enredamiento por parte de los animales marinos y el transporte de especies de un lugar a otro, especies que pueden invadir otros ecosistemas, volverse dominantes y excluir a las nativas.

-¿Cuál es en la actualidad el destino final de la basura plástica?
-Todos los años, la Royal Statistical Society elige el dato más impactante del mundo. Este año, ese valor fue 90,5 y corresponde al porcentaje de plástico que no fue reciclado desde su producción masiva hace unos 60 años. El 90,5% de los 6.300 millones de toneladas de basura plástica están aún en el ambiente, ya sea en predios de disposición final, o en los ecosistemas terrestres y acuáticos. En Argentina, no hay estadísticas sobre la cantidad total de basura plástica que se reusa o recicla, pero es una proporción inferior a la media mundial.

En busca de soluciones
-¿Cómo puede abordarse esta problemática?
-Depende de cada ciudad, pero seguramente tiene que ser parte de una política pública. Es un problema que generamos todos y, aunque creamos que las contribuciones individuales son muy pequeñas, todos somos parte de la solución. ¿Qué medidas pueden tomarse? En principio, mantener libres de basura los cuerpos de agua y disponer de tratamientos para retención de sólidos en los pluviales. Por otra parte, promover el desarrollo de nuevos materiales biodegradables en serio, que no requieran un proceso de compostabilidad, algo que va a ser muy difícil de alcanzar. Requerir que los productores y consumidores contribuyan al costo del reciclado o manejo de la basura para los productos plásticos, prohibir el exceso de packaging y los productos plásticos como bolsas de polietileno, utensilios de un solo uso fácilmente reemplazables, y microplásticos en productos de limpieza y reducir la demanda y la producción de plásticos.

-¿De qué se trata el proyecto de la Fundación Ocean Cleanup?
-Es un proyecto creado por un joven holandés con el objetivo de limpiar el parche más grande de residuos plásticos que se encuentra en el Pacífico. Crearon una tecnología particular, una especie de flotador de unos 600 metros de largo que permite sacar plásticos del mar de una manera pasiva, cuyo objetivo es retirar el 50% de estos plásticos en 5 años. Todavía no sabemos los resultados ya que comenzó a funcionar en septiembre de este año.

-¿Es factible eliminar los plásticos del mar?
-Es de las medidas más complejas y costosas, como el proyecto anterior. La mayor parte de los plásticos presentes en los océanos son de pequeño tamaño, estamos hablando de micro esferas como las que se encuentran en los productos de higiene y cosméticos, o fibras, como las de las prendas textiles. A su vez, los plásticos por acción del clima o por fricción se van fragmentando y erosionando hasta llegar a un tamaño ínfimo que es muy difícil de retirar. Sin dudas cuando limpiamos las playas estamos retirando plástico del mar, porque gran parte de ellos se deposita cuando sube la marea y, de no ser retirado, volverán al mar.

-En octubre de 2018 se firmó el Acuerdo Global de la Nueva Economía del Plástico. ¿De qué se trata?
-Es una iniciativa de la Fundación Ellen MacArthur y la ONU que se lanzó el mes pasado, con más de 250 organizaciones participantes entre las que se encuentran las grandes empresas, recicladores, ongs, etc. Apunta a disminuir la generación de la basura plástica, eliminando los envases plásticos innecesarios y de un solo uso reemplazándolos por otros reutilizables. Además, tiene entre sus objetivos garantizar que el 100% de los envases y empaquetados de plástico se puedan reutilizar, reciclar o compostar de forma fácil y segura para el año 2025. Y por último, fomentar la economía circular reconvirtiendo en nuevos envases o productos todos aquellos que puedan reciclarse. Es un acuerdo muy importante porque están comprometidas las empresas que generan el 20 % de los envases plásticos producidos en el mundo.

-Por último, ¿cuál es la situación en la Argentina?
-Los ambientes costeros argentinos no son ajenos a lo que pasa a nivel global. Por un lado, tenemos una de las cuencas más contaminadas del mundo como es el Río de la Plata. Por otro, los pluviales de las ciudades costeras no cuentan con tratamientos para retención de sólidos, el manejo de la basura urbana no es una política de Estado en la mayoría de las y, en cuanto a las responsabilidades individuales todavía tenemos comportamientos de utilización masiva e inconsciente de plásticos de un solo uso, con escaso reciclado.

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Susana Rigoz
Profesora en Letras (UBA) y periodista. Especialista en Medio Ambiente y temas antárticos. Fue conductora del programa Más allá del Sur, emitido por Radio Nacional, dedicado a la Antártida. Publicó varios libros, entre ellos, Hernán Pujato, el conquistador del desierto blanco.