La segunda economía de la eurozona entró en una recesión poco profunda en los tres primeros meses del año, cuando la actividad se contrajo un 0,2 por ciento.

Los datos -que marcan la primera recesión de Francia en cuatro años- son una mala noticia adicional para el gobierno socialista después de que el número de desempleados alcanzó un máximo histórico en marzo. El crecimiento francés se ha debilitado al tiempo que el desempleo socava la confianza de los consumidores y las empresas. La inversión se contrajo un 0,9 por ciento en el primer trimestre, con la inversión empresarial cediendo un 0,8 por ciento, mientras que las exportaciones se redujeron un 0,5 por ciento, debilitándose por segundo trimestre consecutivo. El consumo de los hogares bajó en un 0,1 por ciento, contrayéndose por primera vez desde el segundo trimestre del año pasado a pesar de un mayor gasto en energía debido a un invierno especialmente frío.

Fuente: Reuters