Scorpion, Opistophthalmus sp., in the Kalahari Desert, Botswana.

Los nuevos casos de picaduras de alacranes en la ciudad de Buenos Aires y el GBA han despertado la alarma en los vecinos. Sobre estos peligrosos artrópodos, conversamos con el ingeniero zootecnista Pedro Guillermo Mariategui, profesor de Zoología de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (UNLZ).

Pertenecientes al grupo de los arácnidos, los escorpiones son habitantes muy antiguos del Planeta, incluso anteriores a los dinosaurios. “Se plantea que pudieron ser los primeros en conquistar la tierra, pues se cree que descienden de escorpiones marinos de gigantescas proporciones, que existieron hace más de 400 millones de años, como lo demuestran los fósiles hallados en diferentes partes del mundo”, afirma el ingeniero Mariategui. Y explica que se estima que en su transformación de especie marina a terrestre, disminuyeron su tamaño, lograron transformar sus branquias y desarrollar pulmones, logrando distribuirse por todos los continentes y ecosistemas –desiertos, selvas, playas, montañas, campo o ciudad- excepto por los casquetes polares y las áreas nevada de las altas cumbres montañosas.

Parientes de las arañas, los ácaros y las garrapatas, se conocen de los alacranes alrededor de 1.500 especies de tamaño diverso –entre 1,5 cm y 29 cm- y colores variados –negro y tonos de marrón-, entre otras diferencias. De las características comunes, podemos mencionar que tienen 8 patas, una extensión del abdomen que se enrosca en la parte superior y un aguijón con veneno. Pese a su mala fama, son pocas las especies realmente peligrosas para el hombre y su peligrosidad está determinada por la potencia de la ponzoña.

“El veneno de los escorpiones se compone de 80 toxinas diferentes, de las cuales unas 10 son nocivas para el hombre, pueden actuar sobre su organismo y ocasionar la muerte de un niño en pocas horas. Esto es debido a que estas toxinas son muy pequeñas y viajan sumamente rápido por el torrente sanguíneo para atacar irreversiblemente órganos vitales como el corazón, el páncreas y el pulmón”, detalla el especialista. Este poderoso neurotóxico que afecta el sistema nervioso simpático y la unión neuromuscular es utilizado por los escorpiones para matar a la presa que van a comer y una vez liberado, los animales necesitan de aproximadamente tres semanas para reponerlo.

“Si durante estas semanas emponzoñan a una persona no tendrán suficiente veneno que inyectarle. Por esta razón, puede haber individuos que hayan sido emponzoñados sin presentar síntomas de envenenamiento. No obstante, lo más aconsejable es acudir a un Centro Toxicológico, pues la única forma de contrarrestar la acción irreversible del veneno es el suero antiescorpiónico”.

-¿Cómo afecta el veneno de escorpión a sus víctimas?

-El emponzoñamiento escorpiónico se presenta cuando se manifiesta un funcionamiento anormal del organismo, con síntomas como piloerección (carne de gallina), calambres en las piernas, dificultad de respirar, salivación excesiva, convulsiones, relajación de los esfínteres, fiebre y, en algunos casos, vómitos. También puede presentar complicaciones como el desarrollo de fallas cardíacas, el edema pulmonar agudo y la pancreatitis, entre otras. Las manifestaciones clínicas del escorpionismo dependen de la especie y la cantidad de veneno inyectado. La toxicidad, por regla general, es más grave en los niños, especialmente en aquellos menores de 6 años.

-¿Qué debe hacer una persona que es picada por un escorpión?

-El emponzoñamiento es muy doloroso y se puede aplicar hielo para aliviarlo, pero ante la duda de que fuera una especie peligrosa –como la Tityus trivitatus- lo más aconsejable es acudir a un Centro Toxicológico, pues la única forma de contrarrestar la acción irreversible del veneno es el suero.

Ciudadanos inesperados

Habitantes usuales de rocas y arenas, zonas rurales y ambientes extradomiciliarios, los alacranes prefieren los sitios secos y protegidos de la luz (debajo de la corteza de los árboles, piedras y ladrillos, por ejemplo, ya que la gran flexibilidad propia de la especie le permite adaptarse a cualquier lugar). Esta misma característica es la que le permite sobrevivir cada vez con mayor frecuencia en zonas urbanas, donde ya es común su presencia en sótanos, depósitos, cámaras subterráneas o túneles. “Por esta razón, es importante que la gente sepa que en caso de tener que trabajar en lugares donde existe la posibilidad de riesgo es importante el uso de guantes y botas, evitar andar descalzo y limpiar muy bien los lugares que puedan servir de abrigo dentro de la casa como sábanas, cortinas o muebles”, recomienda Mariategui.

Escorpiones en Argentina

En nuestro país hay alrededor de 45 especies pertenecientes a dos familias: la Bothriuridae y la Buthydae. “La segunda, a la cual pertenece Tityus trivittatus –de hábitos domiciliarios y nocturnos, en especial en los meses cálidos- se caracteriza porque sus ejemplares adultos tienen una longitud de 4 a 6,5 cm, una coloración anaranjado o amarilla rojiza con tres bandas longitudinales color castaño oscuras al dorso, sus pinzas son finas y alargadas y posee una extensión del abdomen con aguijón y púa”, detalla el entrevistado. Y sostiene que su llegada a la Ciudad de Buenos Aires se produjo en la década del 40, “vehiculizada por madera del norte de la Argentina, teniendo una distribución en la Capital Federal por medio de las construcciones y el movimiento de tierras”. Aunque sus hábitos son nocturnos y por lo general solitarios, no es raro encontrarlos en grupos, frecuentemente en lugares húmedos con suciedad, donde encuentran alimentos fácilmente. “Localizan a sus presas – arañas, cucarachas y a veces moscas- aún sin verlas por las vibraciones que éstas producen, la atrapan con su pinza de inmediato, la decapitan y succionan sus líquidos”. Esta especie está distribuida a lo largo de la Argentina y se encuentra en diversas provincias como Buenos Aires, Entre Ríos, Santa Fe, Córdoba, La Rioja, Santiago del Estero, Tucumán, Chaco y Corrientes.

Por su parte, la familia Bothriuridae es fácilmente reconocible por un color oscuro y parejo, sin franjas, sus pinzas redondeadas y una cola con aguijón.

-¿Qué especie presentes en la Argentina posee veneno como para amenazar la vida de las personas?

– De todas las especies de alacranes, las pocas realmente peligrosas para el hombre pertenecen a la familia Buthydae. Las demás pueden amenazar la vida humana por las reacciones alérgicas, como un posible shock anafiláctico. Es importante que como profesionales de las zonas agrestes, o mismo como aficionados de éstas, podamos diferenciar esta especie de las demás. Las pinzas de los escorpiones altamente venenosos son mucho más finas que las de aquellos que no llegan a ser peligrosos para la vida. Más allá de la coloración, esta es una diferencia básica entre las familias Buthydae y Bothriuridae.

– ¿Debemos preocuparnos los porteños por la presencia de estos insectos?

-Yo diría que más que preocuparnos tendríamos que informarnos, la presencia de escorpiones en la ciudad es factible en las cámaras de telefonía, en sótanos, en el subterráneo, etc. Ocasionalmente pueden aparecer en los domicilios en el baño o en las cloacas, de ser así hay que capturarlos o eliminarlos y, como la determinación de la especie es fundamental, de ser posible hay que llevar el ejemplar a los especialistas para su reconocimiento.

ALGUNAS MEDIDAS PREVENTIVAS

  • Evitar caminar descalzo, en especial por la noche.
  • Sacudir calzado y ropa antes de usar.
  • No introducir las manos en lugares de riesgo como huecos, grietas, huecos de troncos.
  • Tapar rejillas de baño, cocina, lavadero con tela o malla metálica.
  • Reparar grietas, fisuras de las paredes y revisar los zócalos de madera.
  • Evitar la acumulación de residuos, escombros, maderas, muebles viejos, botellas, chapas o materiales en desuso.
  • Usar guantes gruesos para mover piedras, macetas, botellas, etc.
  • Limpiar debajo y detrás de muebles, cuadros, rincones, ángulos de paredes y puertas.
  • No dormir en colchones viejos de lana y en lugares que habitualmente permanecen oscuros.
  • Separar las camas de las paredes.
  • Mantener limpios los baldíos, patios y lugares donde existan ladrillos, pilas de leñas, escombros, chatarras y basuras.
  • Extremar las medidas en época de lluvias.
  • Mantener el pasto lo más corto posible.
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Susana Rigoz
Profesora en Letras (UBA) y periodista. Especialista en Medio Ambiente y temas antárticos. Fue conductora del programa Más allá del Sur, emitido por Radio Nacional, dedicado a la Antártida. Publicó varios libros, entre ellos, Hernán Pujato, el conquistador del desierto blanco.