Es el instituto académico militar de mayor nivel en el perfeccionamiento del personal militar superior argentino, de otros países y de graduados universitarios. En sus aulas se lo capacita en el ejercicio de la conducción y en el desarrollo de las funciones de Estado Mayor para optimizar el empleo del instrumento militar. Por Lauro Noro

¿Qué es esta Escuela Superior de Guerra Conjunta?, era la pregunta que muchos se hacían hasta hace tres años. Hoy, cuenta con más de 500 egresados de sus doce aulas. “Nuestra mejor propaganda es la opinión de los cursantes”, afirma el  contralmirante José María Martin, director de la ESGC y autoridad de coordinación del Centro Educativo de las Fuerzas Armadas, que alberga también a las escuelas superiores de guerra del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea y al Instituto de Inteligencia de las Fuerzas Armadas. Los cinco establecimientos confluyen en el Consejo Superior de Educación dependiente del Ministerio de Defensa y que articula los programas de estudio en cada uno de ellos. “Hay un consenso generalizado en que es absolutamente necesario el accionar militar conjunto. No hacerlo sería comprar una derrota de antemano”, agrega el oficial superior mientras revela que funcionan bajo el lema “pensar es un privilegio que hay que ejercer para no perder”.

Hagamos un poco de historia. La escuela fue creada por el Decreto 1169 de 2006, a través del esfuerzo y empeño de gente del Ministerio de Defensa, universidades y de las propias fuerzas militares. En abril de 2007, comenzaron a dictarse las clases y en enero de 2010, se llamó a licitación para construir el CEFA. Las obras arrancaron el 1º de septiembre de ese año (fecha que coincidió con la presentación ante la CONEAU para acreditar las carreras del instituto y que consiguieron en 2011). Finalmente, el centro quedó inaugurado el pasado 6 de junio de 2012.

LA OFERTA EDUCATIVA

La ESGC tiene dos cursos básicos. El primero, el de Especialización en Estrategia Operacional y Planeamiento Militar Conjunto, reservado para mayores del Ejército y la Fuerza Aérea y capitanes de corbeta de la Armada. Está compuesto por un 45 por ciento de personal de la fuerza terrestre y entre un 30 y un 25 por ciento de las otras. Y el segundo, la Maestría en Estrategia Conjunta y Conducción Superior, para coroneles, capitanes de navío y comodoros que, con el título bajo el brazo, tienen dos años de plazo para presentar la tesis. Son más o menos 30 (diez por fuerza), todos seleccionados en sus propios comandos. También reciben becarios extranjeros (hay uno brasileño y otro, peruano), y el año pasado, participó un oficial alemán.

-¿Qué aprende aquí el alumno?

-Sobre todo, a comprender cómo son los problemas del otro. Para un capitán de fragata era casi impensado entender la envergadura de mover mil kilómetros a una brigada del Ejército y apoyarla logísticamente, y para un mayor, saber cómo era la organización de la Armada o de la Fuerza Aérea. El sistema de clases se asienta en la responsabilidad individual del alumno y en las investigaciones que hace.

-¿Puede opinar sobre la enseñanza que recibe?

-Cuando termina cada materia, actividad o seminario, le damos una planilla para que anote sus impresiones sobre qué debemos mejorar, y también evalúe a los profesores. Encontramos respuestas de gran valor.

-¿Los ejercicios y actividades prácticas son sobre hechos reales?

-Absolutamente. Fuimos al EMCO a pedirles tres problemas para que los resolviésemos, porque la escuela tiene a 100 personas trabajando para pensar. Cuando salió el plan CAMIL (de Capacidades Militares) nos pusimos a su disposición para determinar cuál era el mejor despliegue del instrumento militar en función de los recursos humanos y energéticos ante una agresión externa o sobre la real capacidad de vigilancia de la Argentina.

-¿Con qué resultados?

-Se puso en marcha el Operativo Fortín, que salió de nuestras aulas. No hay nada mejor para el alumno que comprobar que su trabajo no termina arrumbado en algún estante de una biblioteca, sino que tiene una función práctica, como en este caso.

ESTRUCTURA Y PROPÓSITO

Las tres escuelas y el Instituto de Inteligencia dependen económica y financieramente del CEFA. Desde el punto de vista académico, les costó cerca de tres años articular los programas de estudio de cada una de ellas, desde lo táctico, operacional y estratégico. “Nosotros debíamos recibir a un oficial jefe (con la escuela específica aprobada y un conocimiento del idioma inglés), con todo claro desde el punto de vista táctico y una idea general sobre los otros dos aspectos, y prepararlo para ser el mejor en estrategia operacional”, opina el director. En esa articulación, por ejemplo, hicieron cambios en los programas de estudio de aquellas. Algunos fueron resistidos al principio, como la reducción de dos años a uno del curso de la Escuela de Guerra Aérea.

-¿Cuál ha sido la novedad para el estudiante?

-Es probable que muchos marinos tengan en claro lo que es el derecho internacional marítimo y que lo conociera muy poca gente de la Fuerza Aérea y del Ejército, por poner un caso. Ahora, todos reciben ideas generales sobre esos temas y otros, como el derecho aeronáutico, estrategia operacional, geopolítica, relaciones internacionales y administración. Entonces, necesitaría recibir acá al mejor oficial específico y transformarlo entre los dos cursos en el mejor oficial conjunto. En pocas palabras, la ESGC debería ser el stock de oficiales del EMCO.

-¿Esto se hizo posible?

-Sí, este año propusimos que 12 oficiales (cuatro de cada Fuerza)  que están en el curso de mayores fueran de pase al EMCO. Sobre 70, representan más o menos el 20 por ciento.

-¿Se conectan con referentes de las FF. AA.?

-Con los cursantes vienen a hablar y cambiar impresiones los secretarios del Ministerio de Defensa, los jefes de los Estados Mayores Generales y los responsables de distintas áreas militares. Además, los llevamos a visitar dependencias militares como Fadea, Cinar, Citedef, Caecopaz, fábricas de armas, regimientos de tanques, de montaña, de monte, brigadas aéreas, bases navales. Hemos ido a Tandil, Olavarría, Mendoza, Mar del Plata, Puerto Belgrano, a Bariloche al Instituto Balseiro y hasta al Invap.

-En el programa de estudios le dan mucha importancia a la geopolítica.

-Sí y para eso convocamos a expertos para que hablen sobre el tema, donde cada uno da su opinión y se crea un ambiente de debate creativo. Lo llamamos libertad académica responsable.

-¿En qué consiste?

-Un lugar donde el alumno puede decir lo que piensa con fundamentos válidos. No “porque me parece o porque sí”. Eso es poco responsable. Y tener la grandeza de reconocer que “lo de él es más fuerte que lo mío”.

-¿Qué son los ensayos académicos?

-En algunas materias, si bien hay diferentes evaluaciones, los hacemos escribir unas diez páginas sobre el tema que quieran y nos encontramos con sorpresas. Todos hablan, pero puestos a escribir la cosa cambia. De esos trabajos seleccionamos algunos que publicamos en la revista Visión Conjunta, que editamos en la escuela.

-Luego de tres años, ¿cómo fueron las cosas al principio?

-Durante el primer año fue como armar el cubo mágico. Y acá debo destacar el impulso que recibimos desde el EMCO. Nos tocó estar en el medio de la transición, en la que hubo muchas discusiones para armar la estructura y los programas de la ESGC.

-Claro, pero con un doloroso antecedente, Malvinas.

-Fue la base fundamental de todo.

-¿Cuál es la clave de la prédica?

-Hay algunas cosas que son comunes, pero si el accionar militar no es conjunto estamos perdidos. Se debe entender que el interés supremo va más allá de lo personal o sectorial y es muy difícil cuando se torna pasional.

-¿Es como un continuo ida y vuelta?

-Era casi normal que un marino no conociese el despliegue de la 8ª Brigada Aérea o del regimiento de Rospentek. Entonces, lo primero que hicimos fue hacerles conocer a los mayores hasta cómo nace el otro. En marzo o abril los llevamos al Colegio Militar, a la Escuela Naval y a la Escuela de Aviación. En el curso de coroneles, los capitanes de navío les explicaron a los oficiales de las otras fuerzas cómo era la organización de la Armada y lo mismo pasó con los del Ejército y la Fuerza Aérea.

-¿Tienen mujeres?

-No. Todavía no hay ninguna que haya llegado a la jerarquía de oficial de Estado Mayor. Suponemos que en 2016 o 2017 deberían cursar. Eso sí, están las instalaciones para recibirlas.

OPINIONES AL CANTO

En la recorrida por las flamantes instalaciones del CEFA, el cronista de DEF pudo intercambiar impresiones con varios actores de la escuela. “Son experiencias absolutamente valorables que van a generar un cambio en el futuro de las generaciones de oficiales jóvenes”, asegura el capitán de navío Jorge Mazorra, secretario de alumnos. “Los alumnos vienen con una muy buena disposición. Si bien lo hacen con cierta incertidumbre, a medida que avanza el curso se dan cuenta de que la formación  les va a permitir ser mejores profesionales en el futuro. Cuando nos encontramos con egresados que están trabajando en diferentes ámbitos conjuntos, los comentarios que nos hacen son realmente positivos. Valoran lo que han vivido acá”, asevera. También, se refiere al plantel de docentes. “Se hizo un gran esfuerzo para conformarlo y para que cada uno comprendiese cuál era la función de esta escuela y lo que se esperaba de ellos. Eso hubo que ponerlo en marcha pero hoy en día, están compenetrados con el espíritu que se pretende”.

En medio de un recreo y del bullicio generalizado, el profesor de Planeamiento Operacional Alberto Juan Baffico, VGM en el Batallón de Antiaéreo de IM, en Puerto Argentino, explica que el emprendimiento de trabajar con oficiales de las tres Fuerzas Armadas es muy positivo. “Una de mis ambiciones cuando volvimos de las islas, en 1982, era juntar a la gente en este nivel para adiestrarla e instruirla en la nueva clase de guerra y no como hicimos en Malvinas, donde prácticamente no nos conocíamos. Las acciones conjuntas se hicieron, pero no con el conocimiento que hay ahora. A 30 años de aquellos sucesos estamos muchísimo mejor”. Sobre su prédica, expresa que “es aplicar conceptos multidisciplinarios en los equipos de trabajo. Cada uno tiene su aporte, su impronta, una experiencia de vida y, puesto en el equipo bajo una acción operacional determinada, aplica lo mejor que tiene. Eso es lo que les inculcamos”. Y  pone un ejemplo. “De repente, se escucha a un hombre de la Fuerza Aérea hablar sobre el control del mar y a alguien de la Armada sobre una operación con blindados. Este es el nivel de las estrategias y tácticas que aplican en el nivel que nosotros dictamos”. Pero además, enfatiza que “el concepto del pensamiento es fundamental para ellos y el mejor plan surge después de haber discutido mucho y consensuado cosas. En el campo de batalla no hay demasiado tiempo y las equivocaciones se pagan con vidas”.

En uno de los auditorios, nos esperan tres cursantes. El vicecomodoro Dante Leone (47) expresa la convicción de que hoy, “las generaciones jóvenes de oficiales son más permeables a la interacción entre las fuerzas. Hay una mayor apertura, sobre todo en los camaradas de mi generación y no creo que sea un reto transmitir estos conocimientos a los oficiales que nos siguen”. Venía de estar destinado en una unidad de la Fuerza Aérea y si bien tenía relación con la parte educativa y de instrucción, confiesa que “estar aquí como alumno es diferente porque uno conoce a camaradas de otras fuerzas y cómo funciona cada una de ellas”. El coronel Horacio Sampietro (49), con experiencia como oficial de enlace en Puerto Belgrano, juzga que su  rol como alumno es muy interesante. “Si bien uno conoce cómo se manejan las otras fuerzas, aborda temas que nos servirán para el futuro. La relación con mis pares es muy buena porque, en definitiva, todos pensamos lo mismo. No hay celos entre nosotros. Ni primero uno ni después los otros. Hablamos sobre todos los temas y con Malvinas sacamos muchas conclusiones. Todos debemos ceder algo y hemos aprendido a hacerlo. A su lado, el capitán de navío Jorge Siekan (49) aporta un dato más para la nota: de la Armada son tres oficiales de superficie, dos de aviación naval, dos maquinistas y tres de Infantería de Marina. Rescata tres aspectos. “Uno, la concreción de este instituto y que somos su primera promoción. Se nota un gran esfuerzo para lograr una calidad educativa; dos, el nivel de profesores es interesantísimo. Realmente aprendemos. Y tres, lograr la conjuntez, donde realmente somos compañeros. Van a quedarnos las enseñanzas y la amistad que cultivamos. Estamos orientados a tomar decisiones conjuntas”.

1 COMENTARIO

  1. Para saber la verdad de FAdeA te invitamos a la presentación de libro FAdeA y EMBRAER PASADO-PRESENTE-FUTURO.
    A muchos no le gustara la información desprendida de sus páginas, otros apreciaran dejar el autoengaño para hablar de la realidad de una fabrica que no fabrica, solo con el dato de los IA-73 que se esperaban para el 2013 y súbitamente la fabrica avisa que salen en 5 o 6 años queda clara la falta de planificación, si a esto le sumamos la entrada de los GROB120TP Alemanes con motor Ingles, es una burla para el arrogante UNASUR1. Los invitamos a la presentación de este libro cuyo autor es Argentino, vivió los últimos 30 años en Brasil, el libro consta de 200 imágenes mayormente a color, un ATLAS, allí no solo el autor critica duramente la FAdeA, sino que también trae una propuesta extraoficial echa en conjunto con del ingeniero Ozires Silva, fundador de la EMBRAER y amigo personal del escritor.

    – 16 de Octubre de 2013 18hs.
    “La inviabilidad del IA-73 Unasur I”
    Biblioteca Córdoba.
    27 de Abril 375.
    – 22 de Octubre 2013 18hs.
    “El fracaso del CBA-123 vector”
    Museo de la Mujer.
    Rivera Indarte 55.
    – 08 de Noviembre 2013 18hs.
    “La Militarización del Espacio Exterior”
    Sala Regino Maders. Legislatura Provincial.
    Déan Funes esq Rivera Indarte 1º Piso.

    Raulcortez.clan@hotmail.comRaulcortez.clan@gmail.com

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