En presencia de solo cinco cancilleres, el último secretario general de la Unasur, Ernesto Samper, puso fin a su gestión el 31 de enero de 2017.

La decisión de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Paraguay y Perú de suspender su participación en la Unión Sudamericana de Naciones (Unasur) vacía de contenido a la organización regional, fundada en mayo de 2008 al calor del discurso integracionista de los gobiernos de izquierda de la región.

Alegando que no existían garantías de un funcionamiento adecuado de la organización y que no estaban dadas las condiciones para adoptar decisiones en el ámbito de la Unasur, el bloque de seis países comunicó su decisión de autosuspenderse del bloque a Bolivia, país que ostenta la Presidencia Pro-Témpore en el período 2018-2019. Tras la salida del expresidente colombiano Ernesto Samper de la secretaría general de la Unasur, responsabilidad que ocupó entre agosto de 2014 y enero de 2017, el cargo se encontraba vacante y hasta ahora no se había alcanzado un consenso para designar a su sucesor. Nuestro país propuso el nombre del actual embajador en Chile, José Octavio Bordón, que habría sido vetado por Venezuela.

El pasado 17 de abril Bolivia recibió de manos de Argentina la Presidencia Pro-Témpore de la Unasur para el período 2018-2019. Lo paradójico de la actual situación, según admitió el canciller boliviano Fernando Huanacuni, es que durante la presidencia de Argentina -que hoy integra el bloque de países que se autosuspendieron del bloque regional- “no se convocó a cancilleres o una cumbre de Presidentes para un diálogo de alto nivel que diera solución a temas pendientes”, como la designación de un nuevo secretario general.

Las tensiones en el seno del bloque se agravaron a partir de la llegada al poder de Mauricio Macri en Argentina y de Michel Temer en Brasil, que han mostrado en los últimos dos años fuertes cuestionamientos por la falta de libertades democráticas en Venezuela. De hecho, los seis países que se han autosuspendido del bloque también forman parte del Grupo de Lima, que ha desconocido el trabajo de la Asamblea Constituyente en Venezuela y ha anticipado que no reconocerá los resultados de las elecciones que se celebrarán en ese país el próximo 20 de mayo. “Yo aspiro a que los líderes de la derecha que gobiernan América del Sur tengan un poquitico de consciencia sudamericana”, manifestó Nicolás Maduro. Apeló, asimismo, a los movimientos sociales y revolucionarios de la región para defender el proceso de integración.

Hoy por hoy Bolivia es el único aliado incondicional que le queda al gobierno venezolano de Nicolás Maduro dentro de la Unasur. Por su parte, aun con algunas críticas por la situación de violencia que vive su vecino, el mandatario ecuatoriano Lenín Moreno ha intentado un equilibrio para evitar roces diplomáticos con Venezuela y, en el caso de la Unasur, ha mantenido su “total apoyo” al proceso de integración y su “solidaridad e incondicional apoyo a Bolivia” como presidente del bloque. En la misma sintonía, el canciller uruguayo Rodolfo Nin Novoa calificó la situación como “muy preocupante” y aseguró que su país “no piensa salirse de la Unasur”.

En cuanto a los dos miembros más pequeños del bloque, Guyana (excolonia británica) y Surinam (antigua colonia holandesa), cabe señalar que el primero de ellos mantiene un histórico diferendo territorial con Venezuela en torno a la zona conocida como “Guayana Esequiba”. En marzo pasado, el caso llegó a la Corte Internacional de La Haya por impulso del actual mandatario guyanés, David Granger, quien ha señalado en reiteradas oportunidades que la disputa en torno a sus aguas territoriales constituye una “amenaza” a su supervivencia como Estado. En la disputa también se encuentran los recursos petroleros de la costa guyanesa, que hoy está siendo explorada por ExxonMobil, empresa que ha hecho sucesivos anuncios de importantes hallazgos en la zona.

¿QUÉ ES LA UNASUR?

La Unión Sudamericana de Naciones (Unasur) nació formalmente el 23 de mayo de 2008, con la firma del Tratado Constitutivo, que entró en vigencia el 11 de marzo de 2011. Se trata, en rigor, de la continuadora de la Comunidad Sudamericana de Naciones, fundada en diciembre de 2004 en Cusco (Perú) por impulso de Brasil. El nuevo énfasis dado al proceso de integración y el alto perfil político de la Unasur fue obra del exmandatario venezolano Hugo Chávez, mentor del nuevo nombre de la organización regional.

En el marco de este proceso surgieron, con el correr de los años, una serie de espacios de coordinación de políticas regionales: el Consejo de Ministros de Relaciones Exteriores (previsto en el Tratado Constitutivo); Consejo Sudamericano de Defensa; el Consejo de Salud Sudamericano (ambos creados en 2008); el Consejo Sudamericano de Cultura, el Consejo Sudamericano de Educación y el Consejo Electoral de la Unasur (estos tres últimos, conformados en 2012).

El artículo 10 del Tratado Constitutivo de la Unasur estableció la ciudad de Quito, capital del Ecuador, como sede de la Secretaría General. En diciembre de 2014 se inauguró el moderno edificio que la alberga, bautizado como “Edificio Néstor Kirchner”. El Tratado también preveía, en su artículo 17, la creación de un Parlamento Sudamericano, con sede en Cochabamba (Bolivia), que nunca llegó a concretarse. Otra de las iniciativas inconclusas ha sido el proyecto de “ciudadanía sudamericana” y de libre circulación de las personas dentro del bloque.