El general (R) Julio Hang reflexiona sobre la nueva visión geopolítica y el rol de la Fuerza de los estados. Un diálogo a fondo para entender mejor el tablero internacional del siglo XXI.

-La década del 2000 estuvo marcada por acciones de contraterrorismo y por guerras de contrainsurgencia. ¿Se continuará ese formato de guerra o habrá una vuelta a los teatros de operaciones clásicos?

-En principio, la esperanza general de un largo período de paz, de disfrutar de los dividendos de la paz, después de la Guerra Fría fue otra frustración. El siglo XXI empezó con el ataque terrorista a los EE.UU. y la primera guerra interestatal contra Irak. Luego, una década de guerras de la llamada “Cuarta Generación”, intraestatales y -en su mayoría- con participación de actores externos en apoyo de las facciones internas. El  escritor norteamericano Ralph Peters, sostiene  que “La computadora no reemplazará al libro, y la formas posmodernas de conflicto no reemplazarán totalmente la guerra convencional”. Pero es evidente que es altamente improbable el regreso a los escenarios que fueran clásicos en la llamada Guerra Industrial.  En 2007, el general inglés Rupert Smith, publicó lo que hoy es un clásico, “La Utilidad de la Fuerza”. En este señala que el cambio de paradigma en la guerra ya ocurrió, pasando del enfrentamiento entre ejércitos con fuerzas comparables en un campo de combate a una confrontación estratégica entre varios combatientes, donde alguno es un ejército, donde muchos de los que combaten de un lado solo tienen en común el enemigo, en el que se usan todo tipo de armas. Este nuevo conflicto tiene como combatientes, como campo de combate y como objetivo la población. En los nuevos combates el porcentaje de bajas civiles es muchísimo más alto que en guerras anteriores. En otros aspectos, la evolución en la tecnología también impone cambios en cualquier forma de combate. La precisión de los fuegos, la distancia de alcance, el control electrónico del espacio de combate, la robótica, el uso satelital, las plataformas navales y aéreas que despliegan fuerzas a distancia, etc. Es probable que surjan nuevos modelos mixtos de guerras, entre actores de menor capacidad tecnológica. Donde algunos aspectos de la guerra industrial se mantengan combinados con tácticas de guerra interna.

¿La geopolítica será de nuevo un factor de conflicto entre Estados?

-La geopolítica fue culpada de dar fundamentos a las agresiones alemanas al comienzo de la II Guerra Mundial, pero es una ciencia que usa los factores geográficos para apoyar los análisis de política internacional. El almirante  norteamericano Alfred T. Mahan, el inglés Harlford Mackinder y tantos otros geopolíticos  opuestos al Eje en la guerra muestran la equivocación de culpar la ciencia de ocasionar los conflictos.  Dicho esto, lo que sí es cierto es que hay una fuerte apreciación de los análisis geopolíticos de la realidad internacional. En estos, se reivindica la importancia de la geografía para entender muchos de los conflictos existentes y avizorar los posibles conflictos futuros.  Quizás  citar un  pensador del realismo, el  prolífico  Robert Kaplan con su último libro “La venganza de la Geografía”, cuyo subtítulo “Lo que el Mapa nos dice sobre los conflictos que vienen y la batalla contra el destino” nos explica algo de esas visiones. Reconociendo el determinismo geográfico, no son deterministas en el destino sino que proponen  soluciones. Kaplan dice que los geopolíticos alemanes distorsionaron la geopolítica. Pero, advierte sobre el menosprecio político a la geografía y a  la realidad humana que la habita, trata roles como el Turquía en la conexión persa-árabe con Europa, la realidad geográfica de Rusia y los espacios que la circundan (Georgia fue una breve guerra interestatal), China y la realidad de que solo es capaz de alimentar al 23% de su población, con solo 7% de sus superficie arable, y muchos más  que tratan las necesidades de recursos, la influencia sobre estrechos y pasos marinos. Los antiguos trabajos de Mahan sobre el Poder Naval han provocado un renovado interés en pensadores chinos e indios. Es posible entonces encontrar,  con mayor  fuerza y frecuencia , razonamientos apoyados en la geopolítica en las políticas de seguridad y defensa

-A menudo se habla sobre futuras disputas en torno al dominio de recursos naturales ¿Cuáles son las hipótesis más firmes sobre el tema?

-El crecimiento previsto de la población para el 2050 es de aproximadamente 2.000 millones de habitantes, casi como agregar 2 países como China a la Tierra. Esta situación,  que se agrega a los 21 países – hoy  con más de 600 millones de habitantes – con escasez de tierras aptas  o agua fresca para sus sembrados, que en 2015 se prevé serán 35 países con cerca de 1.400 millones de habitantes. Estos datos y los cambios de hábitos y de dieta que ocurren en las sociedades que progresan económicamente y que influyen en las demandas alimentarias, de agua y de energía, entre otras, hacen vislumbrar tensiones y disputas por asegurarse loe elementos básicos del desarrollo. Entonces, el agua, los alimentos, la pesca entre ellos, las fuentes de energía relativamente más limpias y seguras, ciertos minerales estratégicos, y los espacios donde los recursos se obtengan y puedan ser habitables serán focos de atracción y de posibles disputas. El National Intelligence Council,  en su publicación “Tendencias Globales 2025” , decía que el ya estresado sector de recursos estará mucho más complicado y  exacerbado por el cambio climático.  Hoy África es el terreno de las principales  disputas violentas por recursos. Allí diamantes, maderas, cobalto, oro, estaño, aceite de palma, goma, cacao, café y petróleo, entre otros,  provocan  sangrientos enfrentamientos.

-¿Por qué el dominio de los mares es algo que ocupa a las grandes potencias militares?

-Yo le diría que preocupa también a las medianas potencias y a todos los países ribereños de los mares. Por supuesto que son menos los Estados que tienen la capacidad de actuar.  El marco teórico nos dice que la tierra firme e islas ya están controladas y con propietarios más o menos definidos. En cambio, los mares internacionales, la Antártida y el espacio no tienen dueños soberanos. Sobre estos espacios libres se proyecta la ambición de propiedad y control. La extensión de los derechos de los países ribereños sobre la Zona Económica Exclusiva y su Plataforma Continental, es una muestra de la intención de dar resguardo soberano a superficies, que en nuestro caso son más amplias que nuestro  extenso territorio continental e insular. El dominio de los pasos, los estrechos y todas las conexiones interoceánicas ha sido objeto de la estrategia naval desde hace siglos. Las llamadas Líneas de Comunicación Marítimas (LCM) que permitan la libertad del comercio, el libre paso del transporte naval y la pesca en los mares internacionales son el objeto principal de atención de las armadas del mundo. Así, mantener abierto el acceso a todos los continentes, a la Antártida entre ellos; permitir el acceso a los proveedores de petróleo y su transporte a los consumidores, y en general el movimiento de pesqueros y el transporte de todo tipo de mercaderías, deben ser asegurados. El recuerdo del cierre del Canal de Suez en 1973, la amenaza del cierre del Estrecho de Ormuz, un posible atentado sobre el Canal de Panamá, son todas preocupaciones que preocupan a los Estados. China- tradicionalmente aislada en su territorio continental, ha botado su primer portaaviones y construye otro, mostrando su decisión de salir a los mares internacionales. EE.UU. es el único Estado capaz de controlar todos los mares. Inglaterra, otrora dominadora de los mares, a partir de 2014 no tendrá portaaeronave, hasta el 2020 en que piensa botar uno de nueva tecnología. Pero las principales potencias poseen portaaviones y muchas también submarinos de propulsión nuclear que les permiten largas travesías sin apoyo logístico. El futuro nos muestra una creciente rivalidad por el control de los mares. Quien no esté capacitado para proteger su espacio soberano sufrirá las consecuencias.

-En términos de hard power, ¿hay alguna amenaza real para los EE.UU.? ¿Quiénes son sus principales competidores hoy?

-EE.UU gasta en defensa el 41% del gasto mundial, gasta mas que la suma de los 15 Estados que lo siguen en monto de gastos de defensa.  China, según sus datos oficiales, gasta 7 veces menos que EE.UU. En investigación y tecnología militar, los EE.UU. están 15 años delante de China. Las potencias europeas, afectadas por la crisis económica y decididas a terminar con su presencia en Afganistán y en Irak, hacen esfuerzos por no perder sus capacidades, pero no pueden competir con EE.UU.  Rusia ha sido la nación competidora de EE.UU., sus desarrollos tecnológicos son considerados alternativos a los diseños occidentales. Pero en términos actuales de hard power no hay una competencia con posibilidades de equiparar su medios. Hay ejércitos más numerosos, hay desarrollos misilísticos novedosos, hay aviones de combate de gran peformance, pero sumadas cantidad, calidad y diversidad de medios, EE.UU. no tiene en el futuro mediato ninguna competencia  que pueda equipararlo , menos superarlo. Hago exclusión de la ciberguerra, donde si tiene competencia de valor equiparable.

-¿Cómo se ubica Sudamérica en el escenario mundial? ¿Es una zona pacificada, o existen tensiones latentes entre Estados?

-En Sudamérica hay un solo Estado que por su presupuesto de Defensa se ubica entre los 15 más altos del mundo y es el Brasil. Brasil ha publicado su Estrategia Nacional de Defensa, donde define sus intereses de seguridad continental, en el mar (Amazonia Azul) e incluye lo espacial, la tecnología nuclear y la ciberdefensa. Ha decidido recrear su industria de la defensa imponiendo la transferencia tecnológica a las firma extranjeras que se interesen, se ha propuesto la construcción de un submarino de propulsión nuclear y ya hay varias plantas produciendo (helicópteros, vehículos blindados, etc) y otras en desarrollo. Es el único país con una industria aeronáutica – civil y militar – en pleno funcionamiento. Es también el único país con un portaaviones. Aún así, está lejos de compararse con países como Alemania, Japón, Francia, Italia , tampoco con Rusia, China, o India.  Los restantes Estados , con diferencias entre ellos, no son comparables a las potencias militares mundiales. Sudamérica tiene una gran cantidad de Medidas de Confianza Mutua, acuerdos y tratados que apuntan al mantenimiento de la paz entre los Estados. La conformación del UNASUR y del Consejo de Defensa del Sur, y la declaración del Atlántico Sur como Zona de Paz, el hecho de no existir países con Armas de destrucción Masiva, son todos elementos que ubican a la región entre las más pacíficas del globo.  No obstante,  subsisten tensiones, que están encaminadas para su solución pacífica. Entre ellas, la delimitación marítima entre Chile y Perú; la salida al mar de Bolivia, ante Chile; Venezuela con Colombia por el límite marítimo y con Surinam por el terrestre; y el reclamo soberano de las Islas Malvina, Sandwich del Sur y Georgias del Sur de Argentina contra Gran Bretaña, son tensiones que afectan la región en su conjunto.

-En virtud de la compra y renovación de materiales de guerra durante la última década por parte de algunos países Sudamericanos, como Venezuela, Chile, Perú y Brasil, se habló de una virtual carrera armamentista en la región. ¿Está de acuerdo con esta visión?

-No estoy de acuerdo. Una carrera significa que hay una competencia con la finalidad de tener una posición de superioridad frente a un conflicto definido. Cuando Chile comenzó a reorganizar, reestructurar y modernizar sus Fuerzas Armadas, sus autoridades expusieron con detalle a nuestras autoridades los cambios a realizar y los motivos de ellos.  Hasta los 90s, Argentina mantenía una situación de paridad y en casos – como la Armada – de cierta superioridad en la calidad de los medios de nuestra Defensa. Pero en la última década Chile realizó una gran inversión en fragatas, submarinos, aviones de combate, tanques, artillería autopropulsada, medios de comunicaciones electrónicas, sistemas misilísticos y torpedos de muy moderna generación. Brasil, como ya dijera, expresó que su ubicación como 7ma economía mundial necesitaba una capacidad de defensa que le permitiera proteger sus recursos, negociar sin coerción, en síntesis poder decir que no. Sus planes de modernización eran necesarios, por la obsolescencia de materiales y por el nuevo criterio de despliegue en la Amazonia Azul y Verde. Cuando complete su equipamiento, será una potencia militar mediana. Venezuela hizo un gasto muy superior a su situación de riesgo. Al identificar a los EEUU como enemigo, nunca le hubiera alcanzado su economía, ni sus recursos humanos para defenderse. Con esa excusa, compró aviones, tanques, buques, submarinos,  fábrica de armas portátiles y municiones, en gran parte cambiando su logística hacia tecnología rusa o similar. Sus compras tuvieron como consecuencia que Colombia decidiera invertir en sistemas de armas de defensa convencional, ya que en contrainsurgencia estaba muy bien dotada. Perú demoró mas en equiparse, tuvo dificles decisiones, si mantener la línea logística rusa o cambiar a la occidental. En este caso, la presión sicológica  del crecimiento de Chile, debe haber influido , aunque sus medios eran ya muy antiguos. Nuestro país no ha decidido modernizar sus sistemas de armas. Solo ha incorporado helicópteros y aviones de entrenamiento, pero sus sistemas principales no han recibido la modernización que necesitan. Esta falta de modernización afecta nuestra capacidad de ejercitarnos combinadamente con los otros de la región, perjudica la capacitación de nuestro personal en la operación y mantenimiento de sistemas de nueva tecnología, así como disminuye nuestra capacidad de operar internacionalmente en operaciones de las Naciones Unidas.

-¿Cree que es importante que un estado mantenga actualizadas sus FFAA aún cuando no tenga amenazas hipotéticas apremiantes?

-La defensa nacional es una imposición constitucional y legal. Siendo el nuestro un país pacífico, con actitud defensiva y cooperativa hacia todo el mundo, la caracterización de nuestras fuerzas debe ser  para el cumplimiento de esas misiones. El grado de riesgo que la autoridad política decida asumir, frente a las posibles amenazas, es lo que mide la situación de las FFAA.  La capacidad de un Estado de disuadir el uso de la Fuerza de otros y llevar los conflictos a la mesa de negociaciones está dada por la capacidad de una represalia que haga costoso el empleo de la violencia como modo de negociación. Esta es la base de los gastos en Defensa, apoyan la firmeza de las posiciones frente a otros Estados, a la vez que atraen a otros Estados a la cooperación, muestran las ventajas de una alianza,  hacen valorizar la  seriedad y la responsabilidad del Estado  frente a compromisos de defensa de la paz, cooperación ante emergencias, cumplimiento de compromisos internacionales, etc.  Como dijera el ministro Nelson Jobim, tener las fuerzas armadas modernizadas nos da la capacidad decir que no.

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