Tecnología para resolver la crisis: El caso de Chile analizado por el Ingeniero Aldo Saavedra. Por Nadia Nasanovsky

Dado que más del 97 % del agua del planeta es agua salada, la desalinización es una de las técnicas que más importancia cobra a la hora de mejorar la disponibilidad de agua dulce. Chile es el país de América Latina con mayor capacidad de desalinización. Para conocer más de este método y su relevancia, DEF dialogó con el ingeniero químico Aldo Saavedra, investigador del Laboratorio de Procesos de Separación por Membranas (LabProSeM), de la Universidad de Santiago.

¿Qué es la desalinización de agua?

Consiste en un proceso físico-químico que permite separar solutos iónicos (sales y minerales tal como el cloruro de sodio) desde un cuerpo de agua. En el planeta hay cerca de 1.400 millones de Km3 de agua. De ese volumen, el 97,2 % es agua salada de mares y océanos, con altos niveles de salinidad (cercanos al 4 %). Sólo el 2,8 % restante es agua de baja salinidad. De este porcentaje, el 77,3 % corresponde a agua que está congelada en polos y glaciares. Esto significa que menos del 1 % es directamente aprovechable para consumo humano, actividades industriales y agrícolas. Por ello, el mar es visto como un gran reservorio desde el cual se pueden extraer grandes volúmenes de agua salada para, mediante determinados procesos o tecnologías, purificar una fracción para satisfacer las necesidades humanas.

¿Qué tecnologías se usan?

Las principales tecnologías comerciales disponibles son: a) Las que emplean gradiente térmico, tales como evaporación (destilación) y congelamiento. b) Las que emplean gradiente de presión total, tales como ósmosis inversa y nanofiltración. c) Tecnologías que utilizan gradiente eléctrico, es el caso de la electrodiálisis.

La ósmosis inversa es probablemente la tecnología más eficiente. Utilizando membranas poliméricas, adecuadamente configuradas e instaladas en módulos capaces de resistir altas presiones, se bombea agua presurizada en el interior de ellos para lograr que el agua se difunda a través de las membranas, las que simultáneamente rechazan el paso de solutos (sales). Como resultado, se produce agua con muy bajo contenido salino. En desalinización de agua de mar, la ósmosis inversa retiene incluso más del 99,5 % de las sales disueltas, lo que produce agua apta para consumo humano, procesos industriales y también aplicable para riego agrícola.

¿Cuánta agua potable se produce así?

A nivel mundial existen más de 18.000 plantas desalinizadoras en operación. Datos del año 2015 indican que en ellas se producen diariamente más de 82 millones de m3, cifra que sigue en aumento.

¿A qué costo?

Pequeñas instalaciones desalinizan a costos cercanos a los 5 dólares por m3. Sin embargo, las grandes instalaciones de membranas, tienen costos por m3 de producto purificado menores de 0,8 dólares. Considerando un costo de producción cercanos a un dólar por m3 y que el agua desalinizada se emplea predominantemente en procesos industriales, se tiene un escenario absolutamente competitivo.

¿Cuándo se empezó a desalinizar agua en Chile?

La desalinización de agua, en cuanto a aplicación cuantitativamente relevante, se viene desarrollando desde mediados de la década de los 90. Sin embargo, con anterioridad ya operaban algunas plantas de membranas y evaporadores que suministraban agua purificada a centrales termoeléctricas, complejos mineros y para aplicaciones industriales. Incluso, en algunas localidades del norte se desarrollaron dispositivos de destilación solar, incluyendo los conocidos atrapanieblas que comenzaron en los años 60.

¿Qué tecnología se usa hoy?

En Chile se emplea predominantemente la ósmosis inversa. Como fuente principal se emplea agua de mar. En la actualidad, la producción de agua desalinizada ya supera los 300.000 m3 por día y se estima que en los próximos cinco años esta cifra podría superar el millón de m3 diarios. La desalinización de agua de mar se desarrolla en Chile como casi la única alternativa para suministrar agua a las regiones del norte.

¿Es la desalinización la solución a la crisis del agua?

Las tecnologías de desalinización son efectivamente una herramienta importante para suministrar agua en regiones carentes de este elemento vital. Sin embargo, tanto para el consumo humano, para procesos industriales y para riego agrícola, la desalinización es solo una pequeña fracción, es un apoyo a los métodos tradicionales de dotación del recurso hídrico.

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Nadia Nasanovsky
Lic. En Relaciones Internacionales y periodista. Actualmente escribe en DEF sobre economía, actualidad internacional e innovación. Formó parte de las redacciones de La Nación y el Buenos Aires Herald y es colaboradora de El Cronista.