Con un presupuesto de defensa de U$S 600.400 millones en 2013, EE.UU. se mantiene como primera potencia militar, según el informe del Instituto Internacional para Estudios Estratégicos (IISS), que analiza el gasto y prioridades del sector en 171 países.

Detrás de EE.UU. aparece China, que el año pasado invirtió 112.200 millones de dólares -que, como sus vecinos de Japón y Corea del sur, aumenta su presupuesto-, frente a los 68.200 millones de dólares de Rusia, en tercera posición.

En un panorama de recortes en los países occidentales y especialmente en Europa, Arabia Saudí, con unos 59.600 millones de dólares de gasto, ha desbancado al Reino Unido de la cuarta posición y lo ha relegado a la quinta, con un presupuesto de 57.000 millones de dólares.

Les siguen Francia (52.400 millones de dólares); Japón, en séptimo lugar, con 51.000 millones de dólares; Alemania (44.200 millones de dólares); la India (36.300 millones) y Brasil, en décimo lugar con 34.700 millones de dólares.

Según el IISS, Corea del sur estaría en undécimo lugar, con un gasto de 31.800 millones de dólares en 2013, seguida de Australia (26.000 millones), Italia (25.200 millones), Israel (18.200 millones) e Irán (17.700 millones de dólares).

Pese al avance de los países asiáticos, que en 2013 aumentaron su presupuesto en un 11,6 %, y de Rusia y Arabia Saudí, “EEUU continúa siendo la potencia preeminente en el mundo”, aseguró el experto en fuerzas navales y seguridad marítima del instituto, Christian Le Mière. “En términos de proyección de poder, Estados Unidos y sus aliados occidentales seguirán siendo dominantes al menos durante las próximas dos décadas”, aseveró en rueda de prensa.

Según el informe, los países europeos, cuyo presupuesto de defensa cae un 2,5 % anual desde 2010, se verán obligados a “cooperar” para optimizar sus recursos y mantener la influencia mundial. El IISS subraya que será crucial la cumbre de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) que se celebrará en septiembre en el Reino Unido, donde se analizará el futuro del organismo tras el fin de las operaciones en Afganistán.

“Aunque los aliados son ahora capaces de desplegar efectivos y luchar juntos más eficazmente, en particular como resultado de las operaciones afganas, mantener este nivel de ‘interoperatividad’ será un reto en un contexto de reducción del gasto”, advirtió el presidente, John Chipman, quien dijo que los países europeos deberán plantearse si pueden o quieren ser una fuerza de intervención en conflictos y, después de las experiencias en Irak y Afganistán, cómo convencer a sus Parlamentos y electorados.

El informe se refiere también a los conflictos vigentes, en particular al de Siria, en el que actualmente ningún bando “tiene una ventaja decisiva” que le permita ganar la guerra a corto plazo, indicó el experto en fuerzas de tierra del instituto, Ben Barry.

Fuente: EFE