A Colombian soldier privides security to peasants working in eradication of coca plantations in the mountains of Yali municipality, northeast of Medellin, Antioquia department, on September 3, 2014. More than 100 hectares of coca plantations have been destroyed in three months, according to local authorities. Colombia is responsible for 41.6 percent of the world's coca plantations, followed by Peru with 40.7 percent and Bolivia with nearly 18 percent. AFP PHOTO/Raul ARBOLEDA (Photo credit should read RAUL ARBOLEDA/AFP/Getty Images)

La Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) relevó un aumento del 44 por ciento en la superficie sembrada de hoja de coca en el territorio colombiano, que pasó de 48.000 hectáreas en 2013 a 69.000 hectáreas en 2014.

A Colombian soldier privides security to peasants working in eradication of coca plantations in the mountains of Yali municipality, northeast of Medellin, Antioquia department, on September 3, 2014. More than 100 hectares of coca plantations have been destroyed in three months, according to local authorities. Colombia is responsible for 41.6 percent of the world's coca plantations, followed by Peru with 40.7 percent and Bolivia with nearly 18 percent.   AFP PHOTO/Raul ARBOLEDA        (Photo credit should read RAUL ARBOLEDA/AFP/Getty Images)

El último Informe de Monitoreo de Cultivos de Coca en Colombia, producido por UNODC en colaboración con el Gobierno Nacional, dado a conocer hoy, muestra que el área de cultivo y la producción de cocaína del país aumentó sustancialmente en 2014. El informe señala que el área de cultivo de coca subió un 44 por ciento, de 48.000 hectáreas en 2013 a 69.000 en 2014, mientras que la producción potencial de cocaína, a su vez, aumentó de 290 a 442 toneladas métricas en el mismo período, lo que representa un aumento del 52 por ciento.

El informe anual se basa en imágenes de satélite, e incluye datos relativos a los cultivos, esfuerzos de erradicación en Colombia y variables clave para la comprensión del fenómeno. Este año la publicación indica que mientras que la zona de cultivo de arbusto de coca disminuyó en algunas regiones de Colombia (Amazonas, Orinoco y Sierra Nevada), aumentó en otros (Pacífico, Central, Putumayo-Caquetá y Meta-Guaviare). En este último, los cultivos de coca crecieron fuertemente en dos parques nacionales, La Macarena y Nukak. La presencia de coca aumentó también en consejos comunitarios y resguardos indígenas.

Un aumento regional de destacar se registró en la región de Putumayo-Caquetá, que vio un crecimiento del 68 por ciento -pasando de unas 12.000 hectáreas a más de 20.000 hectáreas-, mientras que la región con la mayor superficie cultivada, el Pacífico, registra un aumento del 40 por ciento, de cerca de 18.500 hectáreas a cerca de 25.900 hectáreas.

El valor de la producción de hoja de coca y productos derivados (pasta de coca y base de cocaína) también subió en un 40 por ciento, de 292 millones de dólares 2013 a 408 millones en 2014. Esto es el equivalente a 0.3 por ciento del PIB de Colombia y tres por ciento de la participación en el PIB del sector agrícola.

“Los cultivos ilícitos no han traído desarrollo positivo a ninguna comunidad en ninguna parte del mundo. Por este motivo UNODC alienta al Gobierno de Colombia, para mantener y aumentar el programa de desarrollo alternativo en el país “, dijo Bo Mathiasen, representante de UNDOC en Colombia.

Durante los últimos 11 años, los proyectos de desarrollo alternativo en Colombia (que tienen por objeto el desarrollo de fuentes alternativas de ingresos para los agricultores que dependen de cultivos ilícitos) han impactado positivamente a cerca de 180.000 familias. A través de esta estrategia, las familias han mejorado su calidad de vida y obtenido una fuente lícita de ingresos. El desarrollo alternativo, por tanto, no sólo es útil para contrarrestar los cultivos de coca, sino también otras actividades ilícitas que amenazan a las regiones más vulnerables del país.

El reporte también genera alertas sobre la producción de cocaína. Ni los mercados internacionales, ni las estadísticas sobre consumo muestran señales de cambio. Por el contrario el Informe Mundial de Drogas entregado la semana pasada, mostró que aunque el consumo de cocaína en Europa y los Estados Unidos sigue siendo alto, hay reducción en la prevalencia de uso durante los últimos años.

Bajo estas circunstancias, no es claro el destino de la cocaína que se estaría produciendo en Colombia, una mayor oferta implicaría que el riesgo de aumento del consumo interno o en la región, es mayor. En este escenario se deben preparar y fortalecer las estrategias de prevención del consumo; igualmente los países vecinos deben estar alerta ante la posibilidad de tener un aumento en el tráfico de cocaína.

Fuente: UNODC Colombia