Por Mario Montoto, Presidente de Editorial Taeda.


Una vez más, llevamos la ciencia argentina a la tapa de nuestra revista. No solo eso; la segunda edición de los Reconocimientos Taeda, con los que festejamos nuestro 13.º aniversario, estuvo dedicada a galardonar los aportes a la ciencia y la tecnología de nuestros connacionales, ya sean investigadores consagrados o jóvenes prometedores, trabajen en el país o desarrollen sus actividades en el exterior. En esta ocasión, tuvimos el inmenso honor de contar con la presencia de los ministros nacionales de Educación, Alejandro Finocchiaro; de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable, Sergio Bergman; y de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, Lino Barañao. Ellos, junto con el Jefe del Ejército, Teniente General Claudio Pasqualini, el Jefe del Estado Mayor Conjunto de las FF. AA., Teniente General Bari del Valle Sosa, y el embajador del Estado de Israel, Ilan Sztulman, entregaron las distinciones en las diferentes categorías.

Muchos de ustedes ya nos conocen. Desde el origen de este proyecto editorial, en 2005, Taeda ha tenido como norte la promoción del desarrollo científico y tecnológico de nuestro país. En estos 13 años, en las páginas de la revista DEF, hemos seguido muy de cerca el trabajo de los investigadores, con informes especiales, coberturas in situ y entrevistas a los principales actores del sistema científico y tecnológico argentino y del mundo. Número a número, reflejamos la tarea de científicos que dedican su vida a una vocación que repercute en una mejor calidad de vida para toda la humanidad. En nuestras páginas, siempre hay un lugar para las figuras destacadas de las distintas disciplinas, desde quienes buscan erradicar enfermedades, como el mal de Chagas o el dengue, hasta los que intentan descifrar los misterios del universo.

Hemos recorrido los laboratorios y centros de investigación donde se hace ciencia en la Argentina. También hemos reflejado el excelente presente de la empresa pública INVAP, pionera en el desarrollo nuclear, que ha expandido sus actividades al sector de los radares y satélites, y al desarrollo de equipamientos de energías renovables con tecnología nacional. Además, en varias oportunidades, hemos visitado el polo de desarrollo científico-tecnológico de Bariloche, donde se encuentran el histórico Instituto Balseiro, el centro atómico y la sede central de INVAP. En el área satelital, también destacamos la creación de la empresa pública AR-SAT.

Estuvimos además en las centrales Atucha I y II, y de Embalse, donde fuimos testigos de la pasión y el esfuerzo no solo de quienes las dirigen, sino de cada uno de los operadores y técnicos que trabajan diariamente para garantizar los máximos estándares de nuestro complejo nuclear.

A lo largo de los años, seguimos de cerca los estudios relacionados con el rico Litoral Marítimo argentino, y las investigaciones en la Antártida, donde la Argentina tiene presencia desde hace más de 100 años. Al no haber sufrido la degradación de su ecosistema, el continente blanco puede darnos pistas para predecir el futuro ambiental del planeta.

En 2010, decidimos crear la Fundación Taeda, con la mirada puesta en el fomento del trabajo de jóvenes talentos argentinos y su contribución a un desarrollo sostenible y al agregado de valor a nuestra producción. En 2011, lanzamos el Premio Fundación Taeda para Tesis Inéditas, con el que destacamos a aquellos jóvenes investigadores que centraron sus estudios en el valor estratégico de nuestros recursos naturales. El corolario fue la publicación y la presentación de sus tesis, con diagnósticos de gran utilidad e innovadoras propuestas en materia de manejo de recursos hídricos, la producción de hidrocarburos, el uso de la tierra, la explotación minera y la energía nuclear.

Nuestro compromiso con la difusión de los avances en ciencia y tecnología también se ve reflejado en las publicaciones de la Editorial. El año pasado, lanzamos El Agua, la edición en español del bestseller de The New York Times escrito por el investigador y emprendedor norteamericano Seth M. Siegel, que revela los métodos y técnicas que le permitieron al Estado de Israel liderar el mundo de la tecnología hídrica. La obra, material de referencia para aprender a manejar y optimizar este preciado recurso, fue declarada de interés nacional por la Cámara de Diputados de la Nación Argentina.

Cumplimos 13 años. Reafirmamos el compromiso para que la Argentina y la Región alcancen el destino que merecen. Una vez más, los invitamos a sumarse en este camino de esfuerzo sostenido, que, estamos convencidos, es el único posible para alcanzar el verdadero desarrollo en pos de las generaciones futuras.

Los argentinos somos muy afectos a quejarnos por la falta de planificación y por el grado de improvisación que muchas veces exhiben los gobiernos a la hora de afrontar cuestiones cruciales para nuestro desarrollo. Sin embargo, encontramos en algunos de los puntos mencionados anteriormente verdaderas políticas de Estado argentinas. Quién podría decir lo contrario de la política nuclear, por ejemplo. Desde mediados del siglo XX, y atravesando gobiernos democráticos de diferente color y gobiernos de facto, esta política alcanzó hoy en día un nivel de excelencia que nos coloca primeros en la lista de los países con tecnología nuclear para uso pacífico.

En la misma línea, nos resulta realmente alentador que el actual gobierno haya mantenido al ministro Barañao en la cartera de Ciencia para consolidar una línea de acción que se prolongue más allá de los ciclos presidenciales.

Creemos que desarrollos como los que lleva a cabo con tanto éxito INVAP son –además de expresión de una voluntad a largo plazo y un trabajo persistente– vehículo para una verdadera integración con nuestro principal socio económico, Brasil, y con el resto de la Región. Debemos estar atentos a este tipo de oportunidades para poder proyectar nuestro país al mundo.

Para finalizar, nos pronunciamos como parte del sentir de una inmensa mayoría del pueblo que combate la idea de que  “cuanto peor, mejor”. Por el contrario, tenemos la certeza de que “cuanto mejor, mucho mejor para todos”, particularmente para los que más lo necesitan. Qué más alentador que la educación, la ciencia, la tecnología y el esfuerzo para garantizar la inclusión y así construir el futuro que los argentinos merecemos. Que Dios nos bendiga y así sea.