Jair Bolsonaro (PSL) obtuvo un triunfo contundente en la primera vuelta pero no le alcanzó para evitar el ballotage. Foto: Tânia Rêgo/Agência Brasil.

Con un triunfo arrollador, el candidato de la ultraderecha Jair Bolsonaro se impuso con un 46 % de los votos, pero no le alcanzó para ser electo en primera vuelta. El 28 de octubre, los brasileños elegirán en segunda vuelta, entre Bolsonaro y Fernando Haddad, el candidato del PT. Por Francisco Reyes.

En dos semanas, el 28 de octubre, los brasileños deberán decidir entre Jair Bolsonaro, del Partido Social Liberal (PSL) y Fernando Haddad, el candidato por el Partido de los Trabajadores (PT), en un ballotage que definirá el futuro de un país polarizado y puesto en jaque por la corrupción. Más de 117 millones de brasileños se volcaron a las urnas el domingo pasado para votar en primera vuelta. El resultado fue el triunfo de Bolsonaro con porcentajes inesperados, con un arrollador 46,02 % de los votos, que, sin embargo, no le alcanzó para evitar la segunda vuelta.

El candidato elegido por el expresidente Lula da Silva para competir por la presidencia por el PT, el exalcalde de San Pablo Fernando Haddad, que obtuvo un 29,3 %, corre a contrarreloj para sumar aliados y esfuerzos para revertir los más de 17 puntos que le aventaja Bolsonaro. El candidato laborista Ciro Gomes, en tanto, que resultó tercero con un 12,47 % de los votos, deslizó su apoyo a Haddad en una conferencia de prensa. “Él no, sin dudas”, manifestó, en una clara referencia a la campaña en contra del candidato del PSL que tomó las calles de Brasil en las últimas semanas bajo el lema “Él no”.

Ni bien se conoció el resultado definitivo de la primera vuelta, Bolsonaro se expresó en Twitter: “Reducir el número de ministerios, extinguir y privatizar empresas estatales, combatir fraudes en el programa social Beca-Familia, para que quien necesite pueda tener este amparo humanitario ampliado, descentralización del poder dando más fuerza económica a los estados y municipios. La política al servicio del brasileño”.

Por su parte, Haddad también se mostró muy activo en las redes sociales. En su cuenta de Twitter, arremetió contra su rival, en una crítica por su falta de resultados en su carrera como legislador. “Nuestro adversario es un político tradicional, con 28 años de camino y poco servicio prestado al país. Él ahora podrá presentarse. En la segunda vuelta no tiene cómo esconderse en una red social”.

El domingo, Brasil también renovó dos tercios del Senado y la totalidad de la Cámara de Diputados, 513 bancas. Los votantes eligieron además gobernadores y autoridades municipales.

Por primera vez, habrá 21 bloques en el Senado brasileño, que tendrá así la mayor fragmentación de su historia, ya que en las últimas elecciones estaban representados 15 partidos políticos. Con la renovación de las dos terceras partes de la Cámara Alta, el partido del actual presidente Michel Temer, el Movimiento Democrático Brasileño (MDB) conserva la minoría con 12 senadores, mientras que el partido de Bolsonaro pasará de no tener representación en el Senado a tener cuatro legisladores.

La expresidenta y candidata a senadora por el PT Dilma Rousseff quedó cuarta por el estado de Minas Gerais, un resultado que no le bastó para obtener una banca en la Cámara Alta.

En la Cámara de Diputados, el PSL de Bolsonaro también tuvo una victoria arrolladora. Pasó de tener tan solo un escaño a 52. El PT obtuvo 56 bancas, con lo que consiguió mantenerse como la primera fuerza de la Cámara Baja, sin embargo, perdió 12 escaños respecto de las últimas elecciones de 2014.

El Partido Progresista quedó como tercera fuerza, con 36 diputados y como cuarto partido político con mayor representación en Diputados, quedó el Movimiento Democrático Brasileño de Temer, que pasó de tener 65 en 2014 a 34 en estas elecciones.